20 de junio de 2011

Bandera de la Provincia de Jujuy

LEY PROVINCIAL Nº 4816


ARTICULO 1º.- Adoptase a la "Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil", así denominada por el Cabildo de la ciudad de San Salvador de Jujuy en el acta respectiva del 25 de mayo de 1813 y que fuera entregada a éste y a su pueblo por el General Doctor Don Manuel Belgrano, como "Bandera de la Provincia de Jujuy".

ARTICULO 2º.- La Bandera Provincial represente:
a) Los ideales de autonomía de Jujuy como parte indivisible de la República Argentina constituida en Estado Federal.
b) El valor del pueblo jujeño en la defensa de la Patria durante la guerra de la Independencia y su afectuoso reconocimiento por el Comandante del Ejército del Norte y creador de la Bandera Nacional, el General Don Manuel Belgrano.
c) El espíritu de libertad y federalismo que animó a la Provincia desde los primeros años de la emancipación.
d) Los duros sacrificios y los logros de su pueblo a través de lahistoria.
e) La vigencia de las instituciones provinciales, afianzadas en la Constitución como símbolo de la participación democrática.
f) La caracterización de los objetivos definidos en el Preámbulo de la Constitución Provincial como proyecto social.
g) La vocación de unidad y de amor al terruño de todos los hijos de Jujuy, cualquiera sea el lugar en que se hallaren.

ARTICULO 3º.- La Bandera Provincial se representará con un paño de color blanco que reproduzca exactamente al escudo que tiene pintado el pabellón donado por el General Don Manuel Belgrano.
No se admiten inscripciones en el palo ni flecos agregados a los contornos. Su largo tendrá la proporción 3 a 2 o bien 1 a 1 respecto de su ancho.

ARTICULO 4º.- La Bandera Provincial no será materialmente mayor que la Bandera Nacional que se use en forma conjunta, ubicándose en posición inmediata inferior a ésta, o en paralelo a su izquierda. En el ceremonial debe observarse precedencia en favor de la Bandera Nacional.

ARTICULO 5º.- Tienen derecho a enarbolar la Bandera de la Provincia: las reparticiones y organismos dependientes del Gobierno Provincial y de los Gobiernos Municipales, las Delegaciones Culturales, Deportivas y de cualquier otro carácter que representen a la Provincia o a sus instituciones fuera de su territorio, las Asociaciones de Residentes Jujeños, las Fuerzas Vivas de la Provincia, las Fuerzas de Seguridad, las Fuerzas Armadas con asiento en la Provincia y los particulares.

ARTICULO 6º.- La Bandera Provincial será enarbolada dentro del territorio de Jujuy en todos los actos de conmemoración histórica o patriótica.

ARTICULO 7º.- La Bandera de la Provincia se izará en mástil propio en todo acto oficial en que se enarbole el pabellón Nacional dentro de la Provincia, salvo que razones de fuerza mayor determine que se coloquen ambas enseñas en un mismo mástil.

ARTICULO 8º.- Cuando la Bandera Provincial se enarbole en asta de mano, se colocará junto a la lanza, una corbata con colores azul, celeste y blanco, tal como están dispuestos en la Bandera Nacional. En su extremo izquierdo, inscripto en la franja blanca se bordará en letras doradas la fecha "23 DE AGOSTO DE 1812" en recuerdo del Éxodo, máxima gesta del pueblo jujeño. En el otro extremo de la corbata se bordará simétricamente y con iguales caracteres la fecha "18 DE NOVIEMBRE DE 1834" representando el momento en que se proclamó la autonomía de la Provincia.

ARTICULO 9º.- El Poder Ejecutivo Provincial implementará los medios para la confección de un modelo de la Bandera sobre el que puedan copiarse todas sus reproducciones; también tomará las previsiones necesarias para la divulgación de esta Ley, especialmente en las escuelas, y para el enarbolamiento con la Bandera de todos los edificios y organismos públicos de la Provincia.
Asimismo, deberá enarbolarse a la izquierda en los despachos de los titulares de los tres Poderes del Estado.

ARTICULO 10º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo Provincial, al Poder Judicial, a los Municipios de la Provincia, al Poder Ejecutivo Nacional, al Congreso de la Nación y a todas las Legislaturas y Poderes Ejecutivos de las restantes provincias argentinas y Capital Federal y remítase copia al doctor Miguel Carrillo Bascary.

SALA DE SESIONES, SAN SALVADOR DE JUJUY, 29 de Noviembre de 1994.-

ac/lech.-

LUIS RAMON CALDERARI
SECRETARIO PARLAMENTARIOLEGISLATURA DE JUJUY

Dr. FERNANDO E.P. ARNEDO VICEPRESIDENTE 1º
A/C de PRESIDENCIA LEGISLATURA de JUJUY

Esta ley fue modificada a posteriori por la ley 5772

                                          LEY N° 5772

ARTÍCULO 1.- DECLARACIÓN Y ORIGEN:
1. Reconócese como Bandera Oficial de la Provincia de Jujuy a la Bandera
Nacional de la Libertad Civil, creada por el General Manuel Belgrano, quién la
hizo bendecir y jurar en forma solemne el 25 de Mayo de 1813 y que
inmediatamente la legó al Cabildo de Jujuy, como testimonio de
reconocimiento por los valores y sacrificios comprometidos por la población de
esta jurisdicción en la lucha por la Independencia nacional.
2. Reconócese a la Bandera Nacional de la Libertad Civil como Símbolo Patrio
Histórico Nacional.
ARTICULO 2.- SIGNIFICADO:
1. La Bandera Nacional de la Libertad Civil representa:
a) La actualidad del estado de derecho, manifestado en la plena vigencia de
los derechos humanos y el sometimiento del poder estatal a la normativa
sancionada por los órganos de representación popular;
b) Los duros sacrificios y logros del pueblo de Jujuy a través de la Historia,
particularmente testimoniados en el Éxodo y en el protagonismo de los hijos
de la Provincia en las Batallas de Tucumán y de Salta, tal como lo destacó
el General Manuel Belgrano en la solemne ceremonia realizada el 25 de
Mayo de 1813.
2. Cuando se emplea con su doble carácter de Símbolo Patrio Histórico Nacional
y de Bandera Oficial de la Provincia inviste, además, los siguientes
significados:
a) Los ideales de autonomía expresados por Jujuy, como parte indivisible de la
República Argentina constituida en Estado Federal;
b) El valor del pueblo jujeño en la defensa de la Patria durante la guerra de la
Independencia y las luchas por la organización nacional;
c) El espíritu de libertad y federalismo que animó a la Provincia desde los
primeros años de las luchas por la Emancipación;
d) La vigencia de las instituciones provinciales, afianzadas en la Constitución,
como símbolo de la participación democrática;
 e) La proclama de los objetivos definidos en el Preámbulo de la Constitución
Provincial, concebidos como proyecto de sociedad;
f) La decisión de preservar las tradiciones y la identidad provincial, concretada
en la preservación de la Bandera como reliquia desde que fue recibida en el
año1813;
g) La vocación de unidad y de amor al terruño de todos los hijos de Jujuy,
cualquiera sea el lugar en que se hallaren.
ARTICULO 3.- DISEÑO:
1. La Bandera Nacional de la Libertad Civil se representará con un paño blanco
que reproduzca exactamente al escudo que tiene pintado el pabellón legado
por el General Don Manuel Belgrano y que se guarda en el "Salón de la
Bandera" de la Casa de Gobierno de Jujuy.
2. Su diseño se ajustará a la imagen original, de acuerdo con las proporciones y
colores que constan en los Anexos I y II de la presente Ley.
3. El escudo ocupará 8/10 del alto del paño, se bordará o imprimirá solo en el
anverso y no se admitirán inscripciones, ni flecos agregados al contorno.
4. Las dimensiones, confección textil, mástil y demás accesorios se ajustarán a
las disposiciones que rigen para la Enseña Nacional.
5. Cuando se emplee como bandera de ceremonias:
a) Su moharra, asta, pie, corbata, tahalí y bandas de los escoltas serán de
igual forma, tamaño y características que las previstas para la Bandera
Nacional.
b) Se colocará, junto a la lanza, una corbata de color celeste y blanco, tal
como están dispuestos en el Pabellón argentino. En su brazo superior, se
bordará en letras doradas de 5 (cinco) centímetros de altura, con caracteres
sencillos y legibles, la fecha "23 DE AGOSTO DE 1812", en recuerdo del
Éxodo, máxima gesta del pueblo jujeño. En el otro brazo, se bordará
simétricamente y con iguales caracteres la fecha "18 DE NOVIEMBRE DE
1834", en memoria de la fecha en que se alcanzó el pleno ejercicio de la
autonomía provincial.
6. El Poder Ejecutivo de la Provincia velará por la correcta reproducción y las
pautas de uso de la Bandera Nacional de la Libertad Civil que no estén
contenidas en la presente y tomará las previsiones necesarias para divulgar y
hacer cumplir esta Ley, en especial por parte de las entidades educativas y de
los organismos oficiales. También deberá velar por la correcta reproducción y
uso de las que se coloquen en los edificios y espacios públicos.
 ARTÍCULO 4.- OPORTUNIDAD DE USO E IZAMIENTO:
1. La Bandera Nacional de la Libertad Civil puede emplearse en cualquier
circunstancia, principalmente en los actos de conmemoración histórica o
patriótica.
2. Es de uso obligatorio: el 23 de Agosto, en memoria del inicio del Éxodo
Jujeño de 1812 y el 25 de Mayo, aniversario de su bendición, juramento y
presentación al pueblo de Jujuy.
3. Su izamiento y empleo se recomiendan especialmente los días: 24 de
Septiembre y 20 de Febrero, en que se recuerdan los triunfos en las Batallas
de Tucumán y Salta, donde combatieron los hijos de Jujuy; 21 de Marzo "Día
de la Reconquista de Jujuy"; 27 de Abril "Día Grande de Jujuy" (Combate de
León); 20 de Junio "Día de la Bandera Nacional" y aniversario del
fallecimiento del General Manuel Belgrano; 9 de Julio "Declaración de la
Independencia Nacional" y 18 de Noviembre, fecha en que Jujuy alcanzó la
plenitud de su Autonomía.
ARTICULO 5.- CEREMONIAL:
1. La Bandera Oficial de la Nación tiene precedencia protocolar sobre la
Bandera Nacional de la Libertad Civil que se use en forma conjunta con
aquella, conforme a los siguientes criterios:
a) La Bandera Nacional de la Libertad Civil se izará en mástil propio en todo
acto oficial en que se enarbole el Pabellón Nacional dentro de la Provincia.
Cuando haya un solo mástil la Enseña Nacional irá al tope.
b) La Bandera Nacional de la Libertad Civil se empleará en conjunto con la
Bandera Oficial de la Nación en los despachos gubernamentales, recintos
de sesiones de la Legislatura, Tribunales, Cuerpos Políticos Colegiados y
Estrados en los que se desarrollen actos oficiales.
c) La Bandera Nacional de la Libertad Civil podrá izarse en conjunto con el
Pabellón Nacional y también en forma consecutiva, según las
circunstancias.
d) La Bandera Oficial de la Nación nunca podrá ser de tamaño o calidad
inferior a la Bandera Nacional de la Libertad Civil.
2. La Bandera Nacional de la Libertad Civil tiene preferencia sobre toda otra
enseña cuando no corresponda aplicar el protocolo internacional. Para los
desfiles, actos, ceremonias y otras oportunidades en que deba emplearse, se
adaptarán las disposiciones reglamentarias y costumbres relativas a la
Enseña Oficial de la Nación.
3. Los aspectos formales de los actos y ceremonias donde se utilicen banderas
se adaptarán a las características del lugar, número y condiciones de los
participantes, autoridades que estuvieran presentes, tipo de conmemoración
y demás circunstancias
 4. Los abanderados y escoltas serán especialmente instruidos en el ceremonial
de banderas.
5. Las banderas se transportarán recubiertas con una funda adecuada para
preservarlas.
ARTICULO 6.- PROMESA Y JURAMENTO:
1. Según corresponda en razón de la edad, la promesa o el juramento de lealtad
a la Bandera Oficial de la Nación y a la Bandera Nacional de la Libertad Civil
podrán prestarse en forma conjunta.
2. Si se realizan en forma diferenciada:
a) Los alumnos de los cuartos grados primarios de establecimientos
educativos, que sean menores de edad, prestarán promesa de lealtad a la
Bandera Nacional de la Libertad Civil los días 25 de Mayo, 23 de Agosto o
18 de Noviembre de cada año;
b) Los alumnos mayores de edad y el resto de los jujeños podrán prestarle
juramento mediando convocatoria de autoridad estatal, en cualquiera de
las fechas expresadas.
ARTICULO 7.- DÍA DE LA BANDERA NACIONAL DE LA LIBERTAD CIVIL:
1. Los días 25 de Mayo se conmemorará el Día de la Bandera Nacional de la
Libertad Civil, recordando la oportunidad en que el General Manuel Belgrano
la entregó al pueblo de Jujuy.
2. En el marco de sus respectivas competencias, los poderes del Estado
Provincial dispondrán las medidas necesarias para que en esa fecha y en la
semana previa se destaque el honroso origen, la historia y el significado de la
Enseña legada.
ARTICULO 8.- PRESERVACIÓN:
Un modelo patrón de la "Bandera Nacional de la Libertad Civil" se preservará en
el Archivo General de la Nación.
ARTÍCULO 9.- DISPOSICIONES TRANSITORIAS:
 1. Hasta que se agote su vida útil podrán continuar en uso los ejemplares de
banderas provinciales que no se adecúen estrictamente a las características
físicas que establece la presente Ley, dentro de lo posible, deberán irse
reemplazando.
2. Las banderas provinciales de ceremonia actualmente en uso que tengan
características distintas a las establecidas en la presente Ley se preservarán
como ejemplares históricos, para memoria de las futuras generaciones.
3. Iguales previsiones se aplicarán a las corbatas, tahalíes, bandas de escoltas
y astas que hoy están en uso.
ARTICULO 10.- DEROGACIÓN:
Deróganse las Leyes Nros. 4816, 5431 y 5715 y toda otra norma que se oponga
a las disposiciones de la presente Ley.
ARTÍCULO 11.- Comuniqúese al Poder Ejecutivo Provincial, al Poder Judicial, a los
Municipios de la Provincia, al Poder Ejecutivo Nacional, al Congreso de la Nación y a
todas las Legislaturas y Poderes Ejecutivos de las restantes provincias argentinas y de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
SALA DE SESIONES, SAN SALVADOR DE JUJUY, 30 de Mayo de 2013

INFORME DE ARMANDO RAUL BAZAN, MIEMBRO DE NÚMERO DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA, SOBRE LA BANDERA NACIONAL DE NUESTRA LIBERTAD CIVIL



Dibujo Antiguo de la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil

San Fernando del Valle de Catamarca, 9 de Junio de 1994



Señor Presidente de la Academia
Nacional de Historia
Dr VICTOR TAU ANZOATEGUI
Buenos Aires

                                          .En cumplimiento del pedido de informe que me hiciera con fecha 12 de Mayo, a propósito de la consulta formulada por la Comisión de Cultura y Educación de la Legislatura Provincial de Jujuy, atinente al proyecto de ley instituyendo como Bandera de la Provincia al estandarte creado por el Gral. Manuel Belgrano y donado al Cabildo jujeño el 25 de Mayo de 1.813, vengo a informarle sobre las conclusiones que los antecedentes aportados me sugieren:

1º.- El Expediente Nº 78-D-91, cuya fotocopia fue remitida a esta Academia, contiene un meduloso estudio del Dr. Miguel Carrillo Bascary, bisnieto del notable historiador Dr. Joaquín Carrillo, donde fundamenta su petición para que una ley consagre como Bandera Provincial al pabellón donado por el Gral. Manuel Belgrano, Jefe del Ejército del Norte, al Cabildo de Jujuy con ocasión de celebrarse el tercer aniversario de la Revolución de Mayo.

2º.- También incluye una nota suscripta por el Dr. Vicente Cicarelli, quien luego de consultas realizadas a varios historiadores, puntualiza un detalle documental consignado en el acto capitular del 26 de Mayo de 1.813 donde refiriéndose a la Bandera legada por Belgrano al pueblo Jujeño dice textualmente: “Bandera Nacional de nuestra libertad civil”.
Basado en esa referencia documental, el Dr. Cicarelli sostiene que adoptar como Bandera Provincial a dicho pabellón significaría reducir la significación nacional que su creador le asigno originariamente.

3º.- Ponderando estos y otros antecedentes, a la luz de una corecta hermenéutica histórica, arribo a la conclusión de que es iniciativa procedente y legítima que la Provincia de Jujuy adopte por ley una bandera que simbolice su participación como pueblo en la gesta de la emancipación nacional y la permanente vigencia de su voluntad autonómica consagrada en la Constitución Nacional.

4º.- Despojado mi ánimo de todo prejuicio localista, estoy convencido de que ninguna otra provincia que forma la Nación Argentina tiene mejores títulos que Jujuy para adoptar por ley bandera provincial. Y nada más auténtico que consagrar como tal a la enseña que el creador de la Bandera Nacional donó al pueblo jujeño por pedido de su ayuntamiento y que se conserva y se venera en una sala especial de la Casa de Gobierno de la capital provincial. Ella constituye un símbolo fundamental del patrimonio cultural jujeño.
Otras provincias, caso de Entre Rios y Santa Fé, crearon posteriormente sus propias banderas tomadas de las que enarbolaron como símbolo locales los caudillos federales Francisco Ramirez y Estanislao López, pero sin desmerecer dichas iniciativas, ellas fueron el producto de una diferente circunstancia histórica. Las Provincias Unidas, que habían declarado su Independencia como nación el 9 de Julio de 1816 por el voto de los diputados reunidos en San Miguel de Tucumán, se hallaban acéfalas de un gobierno nacional a raíz del derrocamiento del Directorio y la disolución del Congreso General. Fueron, por consiguiente, expresiones locales de Estados provinciales que había resumido interinamente sus soberanías hasta que pudiera reconstruirse la undidad nacional bajo el sistema federativo, principios definidos por el Tratado de Pilar.

5º.- Jujuy fue la primera jurisdicción rioplatense que proconizó la reforma del régimen político impuesto por la monarquía española. Y lo hizo, primero, a través de su primer diputado al gobierno nacional organizado en Buenos Aires a partir del 25 de Mayo de 1810. Me refiero al Dr. Juan Ignacio de Gorriti, quien, antes de producirse la Revolución de Mayo, sostuvo la tesís de que la autoridad de los virreyes y demás funcionarios de la Corona habían caducado de hecho desde el momento que había dejado de existir la autoridad de quien dependían. Así lo escribió en una Memoria que circuló en Salta y Jujuy, a comienzos de 1810 y su autor lo declara en su Autobiografía. Ese documento lo he rescatado en mi libro: “Historia del Noroeste Argentino” p.107.
Poco tiempo después, cuando el Cabildo jujeño lo eligió diputado ante la Junta Provisional Gubernativa, planteó en sus primeros escritos la cuestión de la futura organización nacional, sobre la base de la igualdad de derechos de todos los pueblos del extinguido Virreinato. Y por consiguiente, propuso como necesario el reconocimiento de sus autonomías para ejercer el gobierno local. En base a dicha doctrina, debía abolirse la dependencia de Jujuy respecto de la Intendencia de Salta y someter todos los ramos de gobierno al Cabildo, el cual contribuiría anualmente según su población y comercio, a sostener el gobierno nacional.
Esta propuesta desarrollada ante la Junta en dos lúcidos documentos: el primero del 4 de Mayo de 1811 y el segundo con fecha 19 de Junio, hacen del diputado Gorriti el procursor del federalismo argentino estructurado sobre la base de los municipios indianos, sistema que cristalizó diez años después por la dinámica misma del proceso revolucionario con la caída del régimen directorial, centralista y absorbente. Ricardo Rojas ha dicho con propiedad que el primer escrito de Gorriti es el documento político más importante de la época.

6º.- Estos antecedentes prueban errecusablemente que Jujuy elaboró la doctrina de las autonomías provinciales frente al gobierno federal, que luego fue adoptada fácilmente por los municipios sufragáncos de las Intendencias creadas por la Corona Española. Y así sucedió en los años 1820/1821 con Santiago del Estero, La Rioja, Entre Rios, San Juan, San Luis y Catamarca. Paradojamente, Jujuy, la primera ciudad que levantó la bandera de la autonomía fue la última en conquistarla el 18 de Noviembre de 1834.

7º.- En estos datos objetivos del proceso histórico nacional reposa mi convicción de que Jujuy es la provincia que tiene títulos más genuinos para darse una Bandera Provincial, y que ella no puede ser otra que el estandarte donado a su pueblo por el Gral. Manuel Belgrano el 25 de Mayo de 1813.
No considero relevante el detalle documental en que se basa el Dr. Vicente Cicarelli de que dicho símbolo tuvo un alcance nacional por haber sido llamado “Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil”. El uso constante y reiterado por la Nación Argentina, ha consagrado como Bandera Nacional a la enseña azul-celeste y blanca con la que nos identificamos todos los argentinos. Cabe hacer notar que la verdad histórica no reposa solamente en los textos documentales sino también en la costumbre viva de los hechos sociales y culturales que expresan el imaginario colectivo. Porque en sustancia, la idea de Patria no es solamente una elucubración racional plasmada en el texto de los documentos oficiales, sino, primordialmente, un sentimiento y una emoción compartidos por un pueblo que con ellos se identifica

                                     Es mi informe.

Fdo. :LIC. ARMANDO RAUL BAZAN , MIEMBRO DE NUMERO, ACADEMIA NAC. DE LA HISTORIA



LUIS RAMON CALDERARI
SECRETARIO PARLAMENTARIOLEGISLATURA DE JUJUY

Dr. FERNANDO E.P. ARNEDO VICEPRESIDENTE 1º
A/C de PRESIDENCIA LEGISLATURA de JUJUY

Dibujo actual de la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil



Fuentes/s:
Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina - Bartolomé Mitre. Ediciones Estrada.
Historia de la Bandera - Archivo Capitular de Jujuy - Dr. Ricardo Rojas.
Historia del Gral. Martín Güemes y de la Pcia. de Salta, o sea de la Independencia Argentina – Dr. Bernardo Frías. Ediciones Depalma. Bs. As. 1971
General Juan Guillermo de Marquiegui - Un personaje americano al Servicio de España (1777 - 1840) - Cnel. Emilio Bidondo. Universidad Nacional de Jujuy. S. S. de Jujuy MCMXCII. Servicio Histórico Militar. Madrid España 1982.
Belgrano y la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil - Dr. Vicente Eduardo Cicarelli. Colegio de Abogados de Jujuy, 2002.
MANUEL BELGRANO, su paso por Jujuy - Héctor Enrique MEDINA LEÓN. Eduardo Mario LÓPEZ SALGADO. Trabajo presentado en el Encuentro Nacional Belgraniano 2004
Ley provincial Nº 4816.
Informe sobre la Bandera Nacional de Nuestra libertad Civil ARMANDO RAUL BAZAN , MIEMBRO DE NUMERO, ACADEMIA NAC. DE LA HISTORIA


Belgrano y la Bandera Nacional de Nuestra libertad Civil declarada simbolo patrio historico

La Bandera de Jujuy

Bendicion de la Bandera en Jujuy
 Belgrano se encontraba en Jujuy para los festejos del 25 de Mayo en 1812. Frente a la situación que se vivía con un ejército y un pueblo casi indiferente a la gesta revolucionaria y my poco motivado, decidió celebrar la fecha con grandes fastos y una gran parada militar, para hacer resurgir los sentimientos patriotas del pueblo.

Ignorante de la desaprobación el Gobierno central había hecho llegar a Rosario en el izamiento de la bandera blanca y celeste. Frente a las dificultades que se le presentaba, Belgrano decidió presentar y hacer bendecir la enseña en Jujuy. Aun se discute la disposición de las franjas, la cantidad y si fue la misma u otra enseña la de Rosario. Pero lo que es digno de destacar es el motivo enunciado por el Gral. Belgrano en la comunicación al Gobierno lo que pretendía era exaltar el patriotismo y distinguirnos del enemigo. Por ello había solicitado el decreto de creación de la Escarapela Azul y Blanca, y ahora, con los mismos colores, mostraba la Bandera que haría bendecir en augusta ceremonia ante el altar mayor de la Iglesia Matriz, por el Canónigo Juan Ignacio de Gorriti, haciéndole jurar fidelidad por la tropa formada en cuadro en presencia del pueblo, que fue despertado por las salvas del cañón y presenciaría con unción el Acto Solemne.

Ese día glorioso del 25 de Mayo de 1812, quedó registrado por la pluma del propio Gral. Belgrano, quien dice que tomando en sus manos la bandera arengó a la tropa diciendo:

"Soldados, el 25 de mayo será para siempre un día memorable en los anales de nuestra Historia y vosotros tendréis un motivo más para recordarlo, cuando, en él por primera vez, veis en mis manos la Bandera Nacional que ya os distingue de las demás naciones del globo,... Nos olvidéis jamás que vuestra obra es de Dios; que el os ha concedido esta Bandera y que nos manda que la sostengamos, … solo puedo decir que la Patria tiene hijos que sostendrán su causa y que primero perecerán que ver usurpados sus derechos".

Todos los actos fueron acompañados por el Eduard Ladislaus Kaunitz von Holmberg, más conocido como el Baron de Holmberg, quien fuera nombrado Jefe de Estado Mayor en los ramos de artillería e ingenieros y fue un gran colaborador del Gral. Belgrano. Él fue quien acompañado por una escolta portó la Bandera desde donde se alojaba Belgrano hasta la plaza.

En aquella gloriosa oportunidad, pese a la oposición que tuvo el Gobierno de Buenos Aires, se había producido un hecho histórico trascendental. El Gral. Belgrano junto al pueblo, el clero, autoridades civiles y el Ejercito, iniciaba oficialmente los festejos de las fiestas mayas, las que serían oficializadas por la Asamblea del año 1813.

Es aquí donde aparece el genio del Gral. Manuel Belgrano, quien supo interpretar la necesidad y la pasión del pueblo por la libertad, mostrando un símbolo que le permitiera superar las dificultades y la incertidumbre de la lucha.

A cargo de un ejército en al que no se les pagaban los sueldos, ni se les proveían equipos, sin pólvoras ni municiones, tal cual lo expresara en comunicación al Gobierno en su correspondencia con el Secretario del Triunvirato -Rivadavia-. Supo sacar Fuerza de las debilidades y lograr interesar nuevamente al pueblo en los destinos de la Patria, escribiendo páginas de gloria en la historia nacional.

Salon de la Bandera en Casa de Gobierno de Jujuy

La Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil
Actualmente el pueblo Jujeño atesora la Bandera Nacional de la Libertad Civil, en el Salón de la Bandera, en Casa de Gobierno. Esta Bandera segun la tradicion fue bendecida el 25 de Mayo de 1813 tambien por el Canónigo Gorriti en ocasión de la celebracion del 3º aniversario de la Revolucion de Mayo. La misma, que según relato de su autor, al gobernador Feliciano Chiclana en oficio del 26 de Mayo, dice que a mandado a confeccionar "una Blanca en la que mande a pintar las armas de la Asamblea General Constituyente" y lo confirmó el Teniente de Gobernador Don Francisco Pico, en su parte del día 31 de mayo de 1813.

ACTA DEL CABILDO DE JUJUY DE 29 DE MAYO DE 1813

Belgrano cede la Bandera Nacional al Cabildo y la pone en sus manos, y esta Corporación ACEPTA LA CESION Y DEJA CONSTANCIA, por acta del día 29.

El texto reza así:
“En ésta muy Muy Leal y Constante Ciudad de San. Salvador de Jujuy a veintinueve de Mayo de mil ochocientos trece. Los Señores de este ilustre Cbdo. hallándoce congregados a toque de Campana, en esta su Sala conste, de sus Acuerdos, asaber los Señores Alcs. Ords., de primo, y de segundo Boto, Dr. José Antonio del Portal y Don Torquato de Sarberri, regidores D. Agustin de Sarberri Alcalde Maior Probincial, D. Santiago López, Alferes de la Pata (Patria) D. Francisco Eduardo Velazquez: Fiel Executor, DN. Jose Manl. De Albarado, defensor de mens. y pobres, Dn Remigio de Goyechea, Diputados de Propios y Obras Públicas con asistensia del Caballo (caballero). Sindico Preocuradr. General Dn. Don Pedro Pablo de Zamayoa, dijeron todos: qe para perpetuar la plausible memoria a los buenos hijos de la pata (Patria) y ciudadanos de este pueblo se hásiente en este libro de acuerdos una constancia de la generosidad conqe los días 24 y 25 del crrt. Se digna el Señor Gene ral en xefe del extoauxiliar Dn. Manuel Belgrano Ceder y poner en manos de este Ayuntamiento la Bandera Nacional (de nuestra libertad Civil ) – interlineado - y en el dicho dia anterior 2 escudos en que en cada uno de ellos se describen los glorioso triunfos de las armas victoriosas del Exto. De la Pata (Patria), en las dos acciones de Tucumán y Salta, uno y otro, con el importantísimo y laudable obgto. de que se eternice tal digna memoria e igualmente seha reconocido tan digno xefe pr. un herue qe le bendecira la posteridad y dando pr. concluida esta constancia la firmamos pr ante nos a falta de Escribano. José Antonio del Portal, Torquuato de Sarberri, Agustin Sarberri, Santiago Lopez, Franco Eduardo Velazquez, Jose Manl. De Albarado. Remigio de Goyechea. Pedro Pablo Zamayoa."

OFICIO DEL TENIENTE DE GOBERNADOR PICO, DEL 31 DE MAYO DE 1813

"Señor Coronel Don Feliciano Chiclana: Exelentícimo Señor: Para recordar la memoria del día de NUESTRA FELIZ REGENERACIÓN, acordó este Ylustre Ayuntamiento, sacar en el paseo de la tarde del 24 de mayo, olvidando la antigua usanza del pendon, UNA BANDERA CELESTE Y BLANCA, COMO TROFEO MAS ANALOGO A LOS PRINCIPIOS DE NUESTRA LIBERTAD; Y EL 25 (de mayo de 1813), DESPUES DE LA SOLEMNE FUNCIÓN QUE SE HIZO AL TODO PODEROSO EN LA IGLESIA MATRIZ, SE BENDIJO A PRECENCIA DEL PUEBLO, UNA BANDERA BLANCA QUE EL SEÑOR GENERAL EN JEFE A DONADO A ESTA CIUDAD, EN CULLO CENTRO SE HALLAN ESTAMPADAS LAS ARMAS DE LA SOBERANA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, enarbolada esta estubo a la espectación pública todo el dia en la galeria del cabildo vitores y aclamaciones solo han rezonado en este pueblo, en vista de tan majestuso y respetable acto. La alegria y contento se ve renacer en los semblantes de estos beneméritos vecinos recordando en union el memorable dia de nuestra LIBERTAD POLITICA. Tan sencilla demostración h an llenado de jubilo a mi corazon y contemplo al de V.E. el mayor grado como tan interesado en desarraigar inveterados males y elevar al colmo las glorias de este suelo. Dios guarde a V.S. muchos años. En Jujuy, mayo 31 de 1813."

Confirma los detalles heráldicos de la nueva bandera nacional el oficio del Belgrano del día 28, dando cuenta de los gastos asumidos en su confección a saber:

"... Treinta y cuatro pesos y cuatro reales, importe de las SEIS VARAS DE RAZO, abonados a Gabriel Portal, el 24 de mayo de 1813, Y VEINTICINCO PESOS, a Juan Balzera POR EL TRABAJO DE PINTAR LAS ARMAS DE LA SOBERANA ASAMBLEA..."

ENTREGA DE LA BANDERA AL PUEBLO DE JUJUY

Belgrano la entregó (oficio del día 26) para que el cabildo "la conservara", con honor y valor. Según Pico - oficio del día 31. La donó a la Ciudad de Jujuy; el Acta del Cabildo del día 29, dice que se hizo Cesión y la puso en sus manos. La analogía semántica entre los verbos entregar, donar y ceder, da autoridad, autenticidad y ejecutoría a la bandera. Todos se refieren al mismo instrumento material. Es uno solo y se llama Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil. No debe confundirse con la Bandera Celeste y Blanca del Ejército, franqueada en préstamo al Cabildo en esos mismos días, Esta última, bendecida el día 25 de mayo de 1813, es blanca con el Escudo en el centro.

LA BANDERA DE JUJUY FUE LA PRIMER BANDERA?

No; la primera Bandera Nacional Argentina físicamente considerada, todavía es materia de estudios acerca de distribución de colores, destino posterior y final. Rosario, Jujuy, Macha. La de Jujuy, en cambio, es la única existente desde que se creó, el 25 de Mayo de 1813, Blanca con el escudo de la Asamblea en su centro. Tales confusiones, en realidad, se han producido con posterioridad y se producen hasta nuestros días. La bandera creada en 1813 se conserva en el Salón de la Casa de Gobierno de Jujuy y suele confundírsela con la bandera creada por Belgrano a orillas del Paraná.

Si, es la bandera más antigua debidamente documentada del país, y que ostenta el titulo de Nacional dado por el mismo Belgrano, lo que figura en el acta del cabildo transcripta.

Jujuy tiene el precioso valor histórico de guardar el legado de Belgrano, creado para premiar a Jujuy por el heroísmo de sus digno hijos, especialmente en Tucumán y Salta, nada menos que la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil.

OTROS DATOS

Después de su creación se conservó en el Cabildo; luego en la Iglesia Matriz. Deteriorada por el tiempo fue recortada en sus deshilachados y -se dice- cosida sobre una bandera celeste y blanca, que le sirvió de sostén. En definitiva, se guardó, cuidadosamente, en una artística urna tallada de madera y cristal.

La primera referencia la tenemos, después de Vilcapugio y Ayohuma cuando, en 1814, se produjo el Segundo Exodo a Tucumán, en que fue allí conducida. Los jujeños, más adelante, regresaron a Jujuy, pero dejaron en Tucumán, juntamente con el Libro Capitular y el Archivo, la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil. La solicita el Cabildo, en oficio de 22 de abril de 1815, dirigido al Gobernador de Tucumán Don Bernabé Aráoz. Transcribimos lo pertinente:

"... Por el mes de nove, suplicó a V.S. éste Cabildo se sirviese "mandar conducir el Archivo de ésta Ciudad... más que ya no se puede de pronta hacer la remisión de los cinco cajones en que fue el Archivo dígnese V.E. tomarse la molestia de "mandar abrir un cajón forrado en un cuero castaño, y sacando de él el Lienzo de la "Bandera Nacional, remitirlo por el correo con consideración a que ya se acerca el tpo. de "las fiestas mayas..."

Respondió ARÁOZ el 2 de mayo de 1815: "Remito a V.S. por el presente "Correo y en pliego separado el Estandarte Nacional de esa Ciudad, que me pide V.S. en "oficio del 22 de abril último, al que contesto con la mayor consideración, debiendo V. Estar "seguro que oportunidad se convendrá (sic) los cajones que ha sido indispensable su apertura "pa. extraer la vandera".

Es evidente que la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil, era reconocida como tal por el Gobierno de Tucumán, que, indistintamente, le llama "Estandarte Nacional de ésa Ciudad" (por Jujuy) y "la vandera". También revela la costumbre capitular jujeña de festejar las fiestas mayas bajo el señorío del emblema legado por BELGRANO. Diversas y posteriores Actas de Cabildo lo demuestran (así la de 20-V-1815, QUE COINCIDE CON UNA COMUNICACIÓN DEL Vicario eclesiástico Dr. MANUEL IGNACIO DEL PORTAL). En 1818 el Cabildo libró oficio al Vicario Dr. JUAN PRUDENCIO ZAMAYOA y dice: "y sin poder prescindir la potencia del santísimo ni posponer la festividad" del 25 ha acordado invitar a usted que el citado días se ponga la Bandera Nacional rendida, "enarbolándose únicamente al tiempo del evangelio".

Se dice en el acta de 21 de mayo de 1823: "y hallándose próximo el 25, en "que se celebra el aniversario de nuestra libertad e independencia, trajeron a consideración la "contestación del Señor Teniente Gobernador. Político y militar Don JUAN MANUEL "QUIROS al aviso que se le dio por oficio de la obligación de sacar la Bandera de la Patria."

En el siglo pasado y en el presente, se trasladó la Bandera a Rosario y a Tucumán, hasta que el Gobierno de Jujuy dispusiera no permitir el traslado afuera de sus límites.

Fuentes/s:

Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina - Bartolomé Mitre. Ediciones Estrada.
Historia de la Bandera - Archivo Capitular de Jujuy - Dr. Ricardo Rojas.
Historia del Gral. Martín Güemes y de la Pcia. de Salta, o sea de la Independencia Argentina – Dr. Bernardo Frías. Ediciones Depalma. Bs. As. 1971
General Juan Guillermo de Marquiegui - Un personaje americano al Servicio de España (1777 - 1840) - Cnel. Emilio Bidondo. Universidad Nacional de Jujuy. S. S. de Jujuy MCMXCII. Servicio Histórico Militar. Madrid España 1982.
Belgrano y la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil - Dr. Vicente Eduardo Cicarelli. Colegio de Abogados de Jujuy, 2002.
MANUEL BELGRANO, su paso por Jujuy - Héctor Enrique MEDINA LEÓN. Eduardo Mario LÓPEZ SALGADO. Trabajo presentado en el Encuentro Nacional Belgraniano 2004


Frases de Manuel Belgrano
Cronología de la Bandera Argentina

• Día 13 de febrero de 1812 : Belgrano oficia al gobierno proponiendo la adopción de una escarapela nacional para los soldados de la patria.
• Día 23 de febrero de 1812 : se pone en uso la escarapela nacional.
• Día 27 de febrero de 1812 : Belgrano enarbola en las barrancas del río Paraná (Rosario) por primera vez la Bandera Nacional, informando al gobierno: “Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, mandela hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la Escarapela Nacional. Espero que sea de la aprobación de V.E.”
• Día 3 de marzo de 1812 : el gobierno desaprueba la creación de la nueva bandera, jaqueado por la situación política internacional.
• Día 25 de Mayo de 1812 : el Canonigo Juan Ignacio Gorriti bendice la Bandera en Jujy siendo jurada por la Población

Bendición de la Bandera en Jujuy
 

• Día 23 de agosto de 1812 : Primer embanderamiento con los colores celeste y blanco que ocurrió en la Iglesia de San Nicolás de Bari donde se celebró un oficio religioso para festejar el aplastamiento de la conjuración de Alzaga con asistencia de algunos triunviros, entre ellos Azcuénaga. La torre de la Iglesia de San Nicolás y un tablado a sus pies aparecieron adornados con siete banderas bicolor (celeste y blanco).
• Día 5 de octubre de 1812 : Beruti en sus “Memorias curiosas”, dejó asentado “… que el 5 de octubre, cuando en esta capital se difundió la noticia de la victoria de Tucumán, a la puesta del sol se arrió la bandera rojo y gualda del Fuerte y en la misma asta se izó un gallardete celeste y blanco, que dominaba a la insignia amarilla y encarnada que quedaba debajo”.
• Día 20 de febrero de 1813 : ondea por primera vez en una batalla la Bandera de la patria, de acuerdo a lo vaticinado por el héroe cuando se lo desautorizó por haberla enarbolado en sus baterías del Rosario: “La guardaré silenciosamente para enarbolarla cuando se produzca un gran triunfo de nuestras armas”. Y ello había ocurrido en Tucumán el 24 de setiembre de 1812 con las tropas a su mando.
• Día 13 de febrero de 1813 : después de cruzar el río Pasaje (hoy Juramento) el Ejército del Norte, que ha triunfado en Tucumán, jura obediencia a la Asamblea del Año XIII en presencia de la bandera celeste y blanca, sostenida por el Barón de Holmberg.
• Día 27 de abril de 1813 : la célebre Asamblea de ese año resuelve por Decreto que “deberán sustituirse a las Armas del Rey que se hayan fijadas en lugares públicos […], las Armas de la Asamblea tan sólo permanecerán de aquel modo en las Banderas y Estandartes que las tengan”.
• Día 25 de mayo de 1813 : en ocasión de celebrarse el aniversario de la Revolución, el gobierno volvió a ser asaltado por las dudas y optó por una solución intermedia. No usar la vieja bandera hispánica porque era afrentar al pueblo, ni tampoco levantar un nuevo pendón, por cuanto podía traer complicaciones con Inglaterra. Un testigo anotó “que ese día no se levantó bandera española en la Fortaleza, pero que se hicieron salvas”.
• Día 16 de octubre de 1813 : el Gobernador de Montevideo Don Gaspar de Vigodet, ofició a su Ministro en España: “Nos enteramos que los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con listas azul celeste a los costados y uno blanco en medio”.
• Día 17 de abril de 1815 : sucede algo trascendental en los anales patrios, Beruti, en sus Memorias asienta con verdadera emoción: “Este nuevo día amaneció […] puesta en el asta de la Fortaleza, la Bandera de la Patria, celeste y blanca, primera vez que en ella se puso, pues hasta entonces no se ponía otra sino la española cuya bandera la hizo poner el Comandante de la Fortaleza, que el día antes fue nombrado para su cuidado y defensa, el Coronel Luis Beruti, con lo cual entusiasmó sobremanera el pueblo en su defensa, y desde este día ya no se pone otra sino la de la Patria”. Esa fecha (dice el doctor Ernesto Fitte) es una jornada a señalar. La insignia nacional nació a la luz del pueblo un 17 de abril de 1815, como culminación de un largo proceso.
• Día 20 de junio de 1816 : habría de ser el Congreso de Tucumán quien pondría fin al angustioso problema, sancionando la ley por la cual se acuerda a la bandera celeste y blanca, el carácter de distintivo nacional. El diputado Gascón fue el que mocionó en ese sentido (aprobado por unanimidad) y el día 25 de dicho mes se aprobó el texto completo, redactado por el Secretario Serrano y que fue aprobado sin modificaciones. Decía así: “Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación, después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca de que se ha usado hasta el presente, y se usará en lo sucesivo en los ejércitos, buques y fortalezas, en clase de bandera menor, ínterin decretado al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ello los jeroglíficos de la bandera nacional mayor”.
• Setiembre de 1816 : Un gran acuarelista inglés Emeric Essex Vidal, desde la borda de la fragata inglesa “Hyacinth”, pintó una acuarela de gran valor artístico, donde se ve a pleno color la insignia azul y blanca tremolando en la torre del Fuerte de la ciudad.
• Día 25 de febrero de 1818 : En cuanto al pabellón nacional, se planteó el problema que, como los mismos colores celeste y blanco de éste, componían también los estandartes o guiones que acompañaban a los generales al entrar en campaña, era conveniente añadir una marca o particularidad que determinase el significado de una u otra divisa. Consiguientemente, en esa fecha, el Diputado Chorroarín, a través de un dictamen que le fuera encomendado, opinó que “conservándose los colores [...] en el modo y forma hasta ahora acostumbrado, se añadiese […] a la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella. Igual temperamento habría de seguir con la bandera directorial, pero en este caso el distintivo sería bordado y caer a la altura del pecho de quien fuese mandatario en ejercicio del cargo”.
• Día 16 de marzo de 1818 : el Soberano Congreso dispuso “que la Bandera de Guerra Nacional se componga de tres tiras horizontales; la de en medio blanca, ocupando la mitad, y la alta y baja azules iguales, esto es del quinto de anchura, con un sol en la lista de en medio; y la de los buques mercantes lo mismo sin sol”, según lo que participó el Comandante General de Marina, Don Matías de Aldao, al Capitán del Puerto de Buenos Aires.

Es tanta la información y discusiones que existen alrededor de nuestra bandera, desde su creación hasta sus colores, que preferimos coloca algunos enlaces para que nuestros amigos puedan informarse.





Enlace/s:




Aniversario del Fallecimiento de Manuel Belgrano

 Fallecimiento de Manuel Belgrano

Al recordarse el fallecimiento de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y Peri queremos homenajearlo de una manera diferente. Es nuestra intención hablando más del Hombre y no del prócer, y a la vez contribuir en algo a develar algunos mitos sobre su persona.


Manuel Belgrano no solamente fue un patriota que abrazó la causa libertadora sino también un progresista en tiempos del Virreinato. Ocupó varios cargos públicos, fue periodista, promovió el comercio, apoyó la creación de establecimientos escolares, y fue el creador de la Bandera nacional. Sin ser militar de carrera, tuvo que enfrentarse a los realistas en combates bravísimos. Tras una vida agitada, murió en la máxima pobreza y bajo un manto de olvido.
Alrededor de su figura existen varios mitos que trataremos de aclarar

Belgrano ¿“afrancesado”?
Oleo de Manuel Belgrano
 El rumor histórico que dice que Belgrano era afeminado se creó a partir de su carácter demasiado amable, sensible y fino, lo que se sumó al recuerdo de su voz aflautada
Es famosa la anécdota que relata la ocasión en que San Martín trataba de instruir a los oficiales, repitiendo una voz de mando y ordenó: “Batallón... maarch...” Después, siguió Belgrano. Al escuchar su débil voz, uno de los jefes, el coronel Manuel Dorrego, largó una carcajada burlándose.

A San Martín esto le disgusto por lo que le dijo: “Señor coronel, hemos venido aquí a uniformar las voces de mando”. Luego, reiteró la orden; Belgrano repitió la expresión, y Dorrego volvió a reírse. Al ver esta actitud, San Martín se enfureció y lo recrimino duramente. Debido a esto, y en fastidio que este tenia por la Figura de Belgrano, se supone que Dorrego y muchos de sus amigos, lo trataron de afeminado.
Otra de las posibles causas de su fama ocurrió en 1818 cuando al mando del Ejército del Norte, en Tucumán, impuso una disciplina férrea a su tropa prohibiendo los bailes, las mujeres y la baraja. Sus oficiales daban un espectáculo desagradable por aquellos vicios que irritaban a Belgrano y que eran un mal ejemplo para la tropa, lo que provoco muchos comentarios sobre “lo refinado” de la personalidad del prócer.

Tal vez, sus modos delicados, su voz suave, la enfermedad venérea que padecía (sífilis) y las representaciones generadas a través de la iconografía contribuyeron a la construcción de esta idea

Sus Amores

En la vida de Belgrano muchas mujeres, tanto en España durante su juventud como en el Río de la Plata y, a pesar de estar ocupado en actividades periodísticas, políticas y militares, no dejó de destinar tiempo a cultivar relaciones amorosas.

        Maria Josefa Ezcurra
En la época, las tertulias eran espacios apropiados para mostrar en sociedad las cualidades de las jóvenes casamenteras y para arreglar su matrimonio. El matrimonio de las hijas de las familias de la elite era una cuestión de importancia, ya que de esa manera, se controlaban los destinos de la descendencia. Por eso, en los arreglos matrimoniales el amor era lo de menos. Sólo en algunos casos, se iniciaba una relación amorosa, tal es la historia de Belgrano y María Josefa Ezcurra. En una de las tertulias que frecuentaba, conoció a María Josefa Ezcurra en 1802, cuando él había regresado a Buenos Aires. Era la mayor de la familia Ezcurra. Ella había contraído matrimonio con Juan Esteban Ezcurra, un primo que llegado de Navarra, había logrado hacer fortuna rápidamente pero que, disconforme con los ideales de la Revolución
de Mayo, regresó a la península ibérica y dirigió sus negocios desde allí. Estuvieron casados durante nueve años; ella quedó en Buenos Aires gozando de las libertades de una viuda sin hijos de los que hacerse cargo.

Luego de la creación de las baterías sobre el río Paraná para impedir el avance de los realistas y de enarbolar por primera vez la bandera de la patria, Belgrano regresó a Buenos Aires. Se encontraron nuevamente y se enamoraron, él tenía algo más de cuarenta años y ella tan sólo veintisiete.

Cuando le ordenaron a Belgrano partir hacia el norte para comandar el ejército patriota, el amor hizo que María Josefa lo siguiera por Salta, Tucumán y Jujuy sin temer a los peligros a los que se enfrentaba. Sin embargo, temía a la opinión de los miembros de la sociedad cuando conocieran que ella no respetaba las rigurosas normas éticas de la época ya que, sin estar casada con Manuel Belgrano estaba esperando un hijo de él. Avanzado el embarazo, ella no podía continuar viajando con el ejército, decidieron entonces que el niño naciera en Santa Fe, en la estancia de unos amigos. El 30 de julio de 1813 nació un varón. Sin apellido, fue bautizado en la catedral de Santa Fe. El nacimiento se mantuvo en absoluto secreto.

Los padres no reconocieron al niño, que fue entregado a una de las hermanas de María Josefa, Encarnación Ezcurra casada con Juan Manuel de Rosas. Esta pareja adoptó al niño dándole el nombre de Pedro Pablo Rosas. En 1837, y al cumplir la mayoría de edad, don Juan Manuel le comunicó a Pedro que era su padre adoptivo y que su verdadero progenitor era el general Belgrano. Desde entonces, el joven empezó a firmar Pedro Belgrano

En 1812, Belgrano y María Dolores Helguero tuvieron un primer encuentro. Él habría quedado prendado por la hermosura de la joven y le habría prometido matrimonio.

Debido a los trajines de la guerra, debieron distanciarse pero cuando se reencontraron, vivieron un intenso romance, fruto del cual Dolores quedó embarazada.

Belgrano marchó a cumplir con sus obligaciones militares y los padres de Dolores la obligaron a casarse con otro hombre, un catamarqueño de apellido Rivas. Durante este matrimonio, nació la hija de Belgrano; luego, el esposo de Dolores la abandonó.

Sus hijos

 A veces, era preferible la infelicidad a soportar el reproche social por no haber respetado las normas establecidas. Una mujer casada debía respetar a su marido aunque –como en los casos de María Josefa y de María Dolores- su esposo no conviviera con ella, la hubiera abandonado y no hubiera regresado nunca. No podía volver a casarse a menos que enviudara. Belgrano sabía que el esposo de Dolores se había trasladado al Alto Perú y recurría a informantes para conocer si aún vivía, porque de lo contrario, podría contraer nupcias con su amada. Esta concepción social, llevó a Belgrano a no reconocer a sus hijos, como modo de no deshonrar el buen nombre de sus madres. Es por eso, que ni siquiera los reconoce en su testamento.

 
La hija de Belgrano: Manuela Mónica del Corazón de Jesús Belgrano

Belgrano había solicitado a Encarnación Ezcurra y Juan Manuel de Rosas -los tíos de Pedro Pablo, que lo adoptaron y lo criaron- que cuando fuera mayor de edad, se le informara que él era su verdadero padre.

El hijo mayor de Belgrano se instaló en la zona de los actuales distritos de Azul y Olavarria, donde Rosas, le había obsequiado enormes extensiones de tierra. Fue designado juez de paz y comandante militar interino de esos pagos y se dedicó a las tareas vinculadas a la explotación ganadera. Se casó en 1851 con Juana Rodríguez con la que tuvo dieciséis hijos.

Belgrano tuvo ocasión de conocer a Manuela Mónica de la que debió distanciarse cuando su estado de salud se agravó y decidió viajar a Buenos Aires. En ese momento, remitió una misiva al Cabildo de Tucumán, a través de la cual declaraba: “[…] Que la cuadra de terreno, contenida en la donación que me hizo la M.I. Municipalidad y consta de los documentos antecedentes, con todo lo que en ella edificado por mí, pertenece por derecha de heredad a mi hija Manuela Mónica del Corazón de Jesús, nacida el 4 de mayo de 1819 en esta capital y bautizada el 7, siendo sus padrinos la Sra. Dña. Manuela Liendo y Don Celestino Liendo, hermanos y vecinos de la misma. Para que conste la firmo hoy 22 de enero de 1820 en la valerosa Tucumán, rogando a las juntas militares, como a las civiles, le dispensen toda justa protección”.

Manuela Mónica vivió con su madre hasta 1825, cuando se trasladó a Buenos Aires para quedar al cuidado de sus tíos Juana y Domingo Belgrano, cumpliendo el deseo de su padre. Con ellos vivió en el actual distrito de Azul (Provincia de Buenos Aires), donde conoció a su hermano Pedro Pablo que tenía allí sus campos. Cultivaron una profunda relación y se presume que fue su hermano quien le presentara a su futuro esposo, Manuel Vega Belgrano, un pariente político con quien se casó Manuela en 1852 y tuvo tres hijos.

Manuel Belgrano sabía que su hijo no necesitaría su protección económica por eso, lo poco con lo que contaba trató de dejarlo para su hija. En un escrito citado por Mitre, Belgrano solicita a su hermano, el sacerdote Domingo Estanislao Belgrano "[…] que, pagadas todas sus deudas, aplicase todo el remanente de sus bienes a favor de una hija natural llamada Manuela Mónica, de edad de poco más de un año, que había dejado en Tucumán".

Alejado de sus amores y vencido por la enfermedad, murió en Buenos Aires a los pocos meses el 20 de Junio de 1820.

Mausoleo de Belgrano


Fuente/s:
los andes.com.ar
abc.gov.ar/docentes

 Belgrano, el Hombre, El Idealista, El Patriota

17 de junio de 2011

17 de Junio de 1821- Muerte del General Martin Miguel de Güemes, Heroe de la Guerra de Independencia Argentina

LA MUERTE DE GUEMES

Muerte de Güemes El 7 de junio de 1821 las fuerzas realistas que todavía combatían en el territorio entraron en la ciudad de Salta e hirieron de muerte a Martín Miguel de Güemes, quien con sus gauchos había defendido la frontera norte de múltiples invasiones españolas. San Martín destacó sus esfuerzos: "Los gauchos de Salta solos están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan terrible que lo han obligado a desprenderse de una división con el solo objeto de extraer mulas y ganado”. Güemes moriría diez días más tarde, el 17 de junio de 1821 en la Cañada de la Horqueta. Para recordarlo, hemos seleccionado un fragmento del libro Historia de la Confederación Argentina, Rozas y sus campañas, de Adolfo Saldías, donde relata los últimos momentos del gaucho Güemes.

La muerte de Güemes por Adolfo Saldías

“Don Martín de Güemes había sido el antemural en que se estrellaron los realistas en sus varias invasiones por el norte. Los gauchos de Salta, a sus órdenes, habían salvado la causa de la revolución en 1816, dando nervio a las deliberaciones del Congreso reunido en Tucumán, y en 1819, después de la retirada del ejército del general Belgrano. Por el contrario, don Bernabé Aráoz había comprometido esa causa cuando los realistas se hallaban en las fronteras del norte, y había proclamado un absurdo de República Tucumana, con el objeto de crearse un poder fuerte y con prescindencia de la patria común que en vano reclamaba sus auxilios. Güemes veía en Aráoz un peligro igual o mayor al que le amenazaba de parte de los realistas. No sólo le negó siempre todo auxilio en la guerra que con sus solos recursos sostenía Güemes contra los realistas, sino que trabajó por derrocarlo del gobierno de Salta en combinación con los aristócratas y godos de esa provincia, quienes en odio al generoso republicano habían llegado hasta abrir negociaciones en el general Olañeta, para que viniese a apoyarlos con sus soldados.1

Cuando el general San Martín lo nombró jefe del ejército de observación que debían entrar en el Alto Perú y cooperar a la expedición de Lima, Güemes solicitó nuevamente auxilio a Aráoz. Éste se negó. Entonces Güemes se puso de acuerdo con el coronel don Felipe Ibarra que acababa de ser nombrado gobernador de la nueva provincia de Santiago del Estero, y con el coronel Heredia que pretendía el gobierno de Tucumán, para destruir a Aráoz que a su vez trabajaba abiertamente para reconcentrar en sus manos el poder de las provincias del norte. Mientras Güemes se lanzaba a esta campaña, el general realista Olañeta llevaba una octava invasión a Salta, al frente de dos mil soldados. Olañeta se fue sobre Jujuy en abril de 1821 y adelantó su vanguardia a las órdenes del coronel Marquiegui. El gobernador delegado de Güemes, don José Ignacio de Gorriti, le salió al encuentro con una división de gauchos milicianos, y después de algunos combates parciales rindió a discreción dicha vanguardia en la quebrada de Humahuaca tomando entre los prisioneros al mismo Marquiegui.2

Simultáneamente, Güemes era derrotado por Aráoz; y sus adversarios de Salta, de acuerdo con este último, aprovechaban el momento para deponerlo del mando. Al efecto convocaron al pueblo a cabildo abierto el día 24 de mayo de 1821; leyeron un manifiesto sobre “la execrable conducta del gobernante”, y declararon que cesaba la guerra con Tucumán. En reemplazo de Güemes se nombró gobernador a don Saturnino Saravia y comandante general de milicias al coronel Antonio Fernández Cornejo.3 Cuando Güemes supo esto dejó la campaña donde reunía nuevas fuerzas y se dirigió con una pequeña escolta a la ciudad de Salta. El vecindario armado y algunos escuadrones de gauchos lo esperaron en línea de batalla, en el campo de Castañares. Fiado en el prestigio de su presencia, y como si todo ese aparato no tuviera más objeto que el de deferirle una ovación, Güemes avanzó sobre sus gauchos. Los nobles gauchos, habituados a vencer a los realistas bajo las órdenes de su ínclito jefe, levantaron las armas al grito de “¡viva Güemes!” y la ovación le difirieron en efecto, acompañándolo hasta la ciudad, mientras los revolucionarios corrían a ocultarse. Pero esta precaución era inútil, como quiera que Güemes jamás ejerciera venganzas sobre las personas ni cometiera actos sanguinarios. En esta ocasión Güemes manifestó su enojo tan sólo golpeándose con el rebenque en el guardamonte de su apero: lo único que hizo fue pedirles a los ricos aristócratas algún dinero que repartió entre sus fieles gauchos.4

En persecución del plan combinado con estos aristócrata que mantenían la política reaccionaria de la revolución argentina, el general Olañeta había desprendido al coronel Valdez (Barbaducho) para que se internase con 800 hombres en las ásperas serranías de Tacones; y para que descendiendo por un despeñadero peligroso que hay como a quince minutos de la ciudad de Salta, ocupase a ésta por la noche. Olañeta se movía entre tanto con el grueso de su ejército hacia Oruro, para volver sobre la marcha oportunamente, llegar hasta la misma quebrada de Humahuaca y acabar de efectuar la ocupación.5

Valdez verificó esta atrevida operación sin ser sentido. En la media noche del 7 de junio de 1821 sus partidas llegaban a la plaza de Salta. Güemes había bajado de su campamento a la ciudad y despachaba a esa misma hora en la casa de su hermana doña Magdalena. Uno de sus ayudantes cruzó la plaza. La partida realista le dio el ¡quién vive!, y al responderle: ¡la patria! le hicieron fuego. Al ruido de las detonaciones, Güemes montó a caballo y se dirigió a la plaza seguido de su escolta. Un otro ¡quién vive! lo detuvo, y en pos de su respuesta de –¡la patria! hiciéronle una fuerte descarga. Güemes se retiró para ganar la campaña, pero otra partida realista que venía a sus espaldas, le hizo una nueva descarga, la cual le alcanzó; y sus fieles soldados lo condujeron al campamento del Chamical donde murió pocos días después.6

Así acabó ese insigne guerrillero argentino que batalló sin cesar por la independencia de su patria, con los recursos que él solo se buscaba y sin recibir otros estímulos que los de Belgrano, que lo amaba, y los de San Martín, cuya mirada de águila alcanzaba el genio, donde quiera que se alzase para vencer en la lucha más grande que se ha suscitado en este siglo. Vivir como vivió Güemes de las grandiosas palpitaciones de su patria, y morir por ella después de consagrarla todos sus afanes, en una virtud envidiable que atenúa todos los errores caídos en esa peregrinación de gloria imperecedera. La prensa contemporánea, inspirada por los émulos o por los antirrepublicanos, cubrió de injurias el sudario de Güemes a la vez que ¡mísera! defirió palmas a los traidores a la patria. “Acabaron para siempre los dos grandes facinerosos, Güemes y Ramírez (escribían de Córdoba y transcribía La Gaceta de Buenos Aires). Murió el abominable Güemes…al huir de la sorpresa que le hicieran los enemigos con el favor de los comandantes Zerda, Sabala y Benítez, quienes se pasaron al enemigo. Ya tenemos un cacique menos…”.7

La posterioridad ha hecho justicia a Güemes. El general Paz tan exacto y severo en sus juicios, como parco en elogios, dice, que “bajo el mando de Güemes la heroica provincia de Salta fue un baluarte incontrastable de la República toda. Esos gauchos con pequeñísima disciplina resistieron victoriosamente a los aguerridos ejércitos españoles. Pezuela, Serna, Canterac, Ramírez, Valdez, Olañeta y otros afamados generales españoles intentaron vanamente sojuzgarlos. Si Güemes cometió grandes errores, sus enemigos domésticos nos fuerzan a correr un velo sobre ellos, para no ver sino al campeón de nuestra Independencia y al mártir de la patria.”8
El doctor Vicente Fidel López, dice9: “…en 1816, Güemes había salvado a la América del Sur, detenido a la España en las últimas barreras que le quedaban por vencer. Cuando ya todo lo había avasallado, desde Panamá hasta Chiloé, desde Venezuela a Tarija, Güemes solo era el que había contenido el empuje aterrador de esas victorias, defendiendo con sus heroicos salteños el nido donde estaban formándose las águilas que muy pronto iban a alzar el vuelo con San Martín.”

Citas
1 Véase lo que dice el general Paz en sus Memorias, tomo II, página 54.
2 Carrillo, Historia Civil de Jujuy.
3 Los documentos que se refieren a estos sucesos están publicados íntegros en la Gaceta de Buenos Aires del 19 de julio de 1821. El acta del Cabildo está firmada por Saravia, López (Manuel Antonio), Usandivaras, Arias (Alejo), Sola Echasú, Uriburu (Dámaso); y en el oficio en que este cabildo comunica al gobernador de Tucumán el suceso de la deposición de Güemes hay estas palabras arrancadas a la más negra ingratitud: “Al cabo la patria ha enjugado las lágrimas que le hizo verter un hijo ingrato, oprobio del sur: llegó el feliz día en que terminaron sus execrables excesos que horrorizan el corazón más helado: sacudió en fin esta provincia el abominable yugo del cruel Güemes!”.
4 Referencias de un antiguo vecino de Salta.
5 Memorias de Paz, tomo II, pág. 55.
6 Memorias de Paz, tomo II, pág. 55.
7 Véase La Gaceta del 19 de julio de 1821.
8 Memorias póstumas de Paz, tomo II, pág. 56.
9 Véase lo que dice el general Mitre en sus Rectificaciones históricas, pág. 64 y el doctor Joaquín Carrillo – Historia Civil de Jujuy, pág. 359.”

La Guardia bajo las estrellas

Martín Miguel de Güemes, Gobernador de Salta y General en jefe del Ejército Expedicionario al Perú (así designado por San Martín en junta de Generales y reconocido por todas las Provincias) fue velado por sus gauchos. Desde esa funesta noche en que fue herido de muerte su vida comenzó a arder como una llama votiva, agitada por el espíritu puro de la libertad y encendida por el amor ante la imagen de la Patria. Patria y Libertad, dos términos inseparables como el Fuego y la Luz; como el Heroísmo y la Gloria.
De él nos queda su hombría como reflejo incomprensible que todo lo penetra y lo santifica.
Tradicionalmente entre la noche del 16 de Junio al 17 se realiza el homenaje a modo de velatorio del gauchaje salto jujeño por su jefe herido en las afueras de la capital salteña manteniéndose una guardia de Honor; alternándose entre la Quebrada de la Horqueta y el Monumento Gaucho a partir del año 1944 y que en la actualidad se realiza en distintas partes del territorio nacional

Fuente/s:
SALDÍAS, Adolfo, Historia de la Confederación Argentina, Rozas y sus campañas, Tomo I, Buenos Aires, Orientación Cultural Editores S.A., 1958, págs. 120-124.
www.camdipsalta.gov.ar
www.elgrancapitan.org/foro

16 de junio de 2011

16 de Junio de 1955 -El día que bombardearon plaza de mayo

El Bombardeo a plaza de Mayo

Eran poco más de las 12.30, cuando dos aviones Douglas DC3 aparecieron en el cielo gris de ese jueves de hace 50 años. Uno de ellos se lanzó en picada contra la Casa Rosada, y arrojó dos bombas. Minutos después, una flotilla de aviones a chorro Gloster Meteor atacó la zona, mientras que, por el ala este de la Casa de Gobierno, comenzaron a escucharse descargas de fusiles y de ametralladoras.

Las balas provenían de la entonces vecina sede del Ministerio de Marina, donde se asentaría el jefe de la Armada, contraalmirante Aníbal Olivieri, que, horas antes, se había excusado de participar de un acto oficial por una angina que lo obligó a internarse en el Hospital Naval. Luego, fue parte de la asonada.

Entonces Olivieri contó con un ayudante personal: el teniente de navío Emilio Eduardo Massera, de 29 años, que, 21 años después, sería comandante de la fuerza y uno de los jerarcas de la peor dictadura vivida en el país.

Estaba programado un acto de homenaje a San Martín y desagravio a la bandera en la Catedral , e incluía un desfile aéreo, por lo que el ruido de las naves en formación no alarmó a nadie hasta los estampidos de las dos primeras bombas arrojadas por el entonces teniente de navío Néstor Noriega, jefe de la flotilla.


Las bombas cayeron sobre la hilera de autos estacionados sobre Hipólito Irigoyen, entre Balcarce y Paseo Colón, y mataron entre tres y cuatro personas; las primeras de alrededor de 350 muertes, casi todas de civiles, en que resultó la jornada: casi enseguida otra atravesó el techo de un trolebús repleto, en el Bajo entre Irigoyen y Rivadavia, y aunque su carga incendiaria no deflagró -solo, en apariencia, el detonante -el desplazamiento de aire de sus cien kilos de peso alcanzó para matar a 58 de 60 personas a bordo, muchos de ellos chicos de escuela.

Los estallidos sirvieron de señal para que dos compañías de Infantes de Marina, unos 300 hombres, se desplegaron, partiendo del Ministerio del arma, en Cangallo y Madero, y del Arsenal Naval de Puerto Nuevo, hasta alcanzar Plaza Colón, a menos de 100 metros de la Casa Rosada, y desde allí la atacaron por dos flancos con fuego de ametralladoras y fusiles. Desde la sede de gobierno sostuvieron y contestaron el embate cuarenta granaderos y unos pocos empleados civiles.

La sorpresa y el horror se apoderaron de los transeúntes, paseantes y civiles que fueron al paseo para asistir al acto de homenaje. La sublevación de la Armada se produjo en medio de una fuerte tensión en las relaciones del gobierno de Perón y la Iglesia.

A las 12.45, se produjo otro ataque aéreo: Perón, vestido de traje marrón claro, fue, desde la sede gubernamental, al Ministerio del Ejército a pocos metros, desde donde siguió las alternativas con sus colaboradores. A las 15.17, desde el Ministerio de Marina se levantó una bandera blanca de rendición. Pero, después de que se apagaron los balazos, la aparición de otros aviones, que bombardearon y ametrallaron la Casa Rosada, hizo que los sublevados arriaran las banderas y reiniciaran la resistencia armada. Ya en la plaza, las fuerzas leales habían instalado piezas antiaéreas que repelieron ese ataque. Pero los sobrevuelos continuaron.

En forma paralela, a las 15.25, otra flotilla de aviones atacó el Departamento Central de Policía y, a las 17.25, se registró un segundo ataque. Quince minutos después, ocurrió el tercero y último, que duró 10 minutos.

Hubo reacción popular: desde las zonas fabriles se movilizaron trabajadores y un grupo de civiles asaltó una armería. La CGT convocó a defender el gobierno y en la General Paz se levantaron barricadas con colectivos para frenar el posible paso de fuerzas rebeldes. Alrededor de las 18, se produjo al paso del último avión rezagado que descargó sus ametralladoras contra la Rosada. Fue el último intento de matar a Perón. A esa hora, el resto de las aeronaves llegaba al Uruguay, donde sus pilotos, después del fracaso de la operación, pidieron asilo. Eran 22 hombres de la Fuerza Aérea Naval y tres de la Aeronáutica. Del levantamiento participaron, además, comandos civiles. El bombardeo de Plaza de Mayo dejó un número indefinido de víctimas. Pero Gonzalo L. Chaves, autor del libro “La masacre de Plaza de Mayo”, estimó que hubo 350 muertos y más de 2.000 heridos, y que se arrojaron 9,5 toneladas de bombas. La calma volvió a la hora del crepúsculo y, por la noche, la reacción de seguidores de Perón fue quemar y saquear la Catedral metropolitana y otras 10 iglesias.

Si bien no fue el primer alzamiento contra Perón, el bombardeo de Plaza de Mayo fue la antesala del golpe que, 90 días después, lo despojaría del poder, a través de la llamada Revolución Libertadora.

Fuente/s:
la gaceta.com.ar
clarin.com
es.wikipedia.org

Muere el Comandante de milicias Gauchas Manuel Eduardo Arias (16 de Junio de 1822)

Fallecimiento del Cnel. Manuel Eduardo Arias

Nace en Humahuaca en 1785 y muere el 16 de junio de 1822 en San Andrés provincia de Salta militar y hacendado, destacado participante en las Guerras de Independencia , en la Guerra Gaucha.

Era hijo natural de un oficial colonial (hijo a su vez del prestigioso gobernador Arias Renguell) y de una indígena jujeña. Desde joven vivió en la finca de los Arias en San Andrés (antiguo territorio jujeño), en la ruta de mulas que une Humahuaca con Orán. Se unió a las fuerzas irregulares gauchas que organizaba el general Martín Miguel de Güemes para enfrentar las invasiones realistas y se le dio el grado de capitán por ser el jefe de las fuerzas de las fincas de su familia y de la villa de San Andrés.

Pronto quedó claro que era el jefe más capaz, en campaña y en combate, de todos los caudillos gauchos. En 1815 era el jefe de las fuerzas de Orán, San Andrés y Santa Victoria. En 1816 fue nombrado comandante de Humahuaca de las fuerzas de Güemes; durante la gran invasión realista de 1817, obtuvo en marzo la victoria de Humahuaca sobre el coronel Guillermo Marquiegui, (jujeño de origen), con lo que cortó las comunicaciones de los invasores con el Alto Perú, y dio diez combates en 25 días, logrando acelerar la retirada.

Días después, recibió a un inesperado visitante: un oficial realista español, el que sería el general Tomás de Iriarte, convencido ya de que los vencedores de esa guerra serían, tarde o temprano, los patriotas. Arias lo envió a Güemes.

Durante la invasión de febrero de 1819 fue derrotado por Olañeta; cuando al día siguiente se le ofreció pasarse a los realistas conservando su grado y sus fuerzas, rechazó despectivamente la oportunidad; pero algunos partidarios de Güemes lo acusaron de traición. Por esa razón comenzó a distanciarse de Güemes; y se unió al partido opuesto a éste en Salta, el que más tarde sería de la "Patria Nueva". Pero por un tiempo más siguió destacándose al servicio de Güemes.

A mediados de ese año tuvo un enfrentamiento serio con Güemes por sus amistades salteñas. Se lo acusó de tramar la deposición del gobernador y fue arrestado, juzgado y condenado a muerte. Pero Güemes lo desterró.

Refugiado en Tucumán bajo la protección del caudillo Bernabé Aráoz, enemigo de Güemes, pasó a su servicio cuando la guerra entre los dos caudillos. Fue el jefe de estado mayor y jefe de la infantería tucumana en la Batalla de Rincón de Marlopa, en que derrotó a las fuerzas salteñas. Enseguida fue a Catamarca, de donde expulsó al coronel Saravia, que había invadido esa provincia, y fue por corto tiempo teniente de gobernador.

Regresó a Jujuy a fines de 1821 (poco después de la muerte de Güemes) bajo la protección del gobernador Juan Ignacio Gorriti, que lo nombró comandante militar y político de la Quebrada de Humahuaca, la Puna y Orán. Era el más perfecto nexo entre los amigos de Güemes y sus enemigos, que ahora, al mando de Juan Antonio Álvarez de Arenales y de Gorriti respectivamente, pudieron convivir en paz. Pero Arias se había hecho enemigos personales, sobre todo las víctimas de su victoria en Tucumán.

Fue muerto el 16 junio de 1822 en San Andrés, Provincia de Salta, durante una revuelta. Su asesino era el jefe del partido enemigo en San Andrés

Semblanza del comandante de milicias Gauchas Manuel Eduardo Arias

El coronel Manuel Eduardo Arias, capitán del ejército del general Martín de Güemes y bravo defensor del norte argentino, nació en Jujuy, de la rancia estirpe española por parte de su padre y de la no menos noble y bravía sangre de los indios omahuacas, por parte de su madre. Fue su abuelo paterno el ilustre general D. Francisco Arias Rengel. Asimiló las virtudes de su cariñosa madre y la rígida disciplina de su padre. Desde niño vivió en la tierra de sus mayores, el valle de San Andrés (Departamento de Orán) y fue allí donde templó su alma de gaucho que tantos servicios prestaría luego a su patria.

En las cartas enviadas a sus ilustres amigos, como el general Güemes, el coronel Agustín Dávila, el Marqués Campero y otros, se refleja la cultura de nuestro héroe gaucho.

El 25 de abril de 1818, entre la lista de nueve candidatos para elegir al subdelegado de la Puna, cuya misión era la de organizar y administrar políticamente los altos valles o mesadas en la cordillera de Humahuaca, es elegido el coronel Manuel Eduardo Arias.

El cargo era muy importante ya que el elegido debía también tener condiciones para planificar e impedir que los realistas se apoderen de caballos, llamas, mulas, vacas y otros recursos de la zona. El coronel Manuel Eduardo Arias es elegido por su patriotismo, valentía, su profundo conocimiento de la zona y por tener su hacienda y campos en San Andrés.

Humahuaca es fortificada por los realistas y está destinada a depósito, granero del ejército y hospital general.... El valiente coronel Manuel Eduardo Arias concibió la idea de apoderarse de la fortaleza... El 27 de febrero recibe la aprobación de parte de Güemes y esa misma noche, bajo un copioso aguacero, emprende desde su cuartel general en San Andrés, su marcha hacia Humahuaca por el abra del Zenta. El 1 de marzo alcanzaron la frontera de Humahuaca y, bajo la protección de la Sma. Virgen del Pilar, atacaron la guarnición española que se rindió después de varias horas de lucha. El coronel Arias relata la acción en una carta enviada al general Güemes, el 3 de marzo de 1817, desde San Andrés. Por esos méritos el director supremo Pueyrredón lo asciende a teniente coronel graduado y se otorgan medallas de oro a los oficiales y de plata a los demás. Los premios fueron otorgados a pedido del general Belgrano.

Fuente/s:
Felix Infante : “Manuel Eduardo Arias. Su Vida, Su Drama “
es.wikipedia, org
Teofilo Sanchez de Bustamante "Biografias Historicas"