11 de abril de 2020

Vicente Yáñez Pinzon

Los años de juventud
Vicente Yáñez nació aproximadamente hacia 1462 en Palos de la Frontera, por lo que era el más joven, con diferencia, de los hermanos Pinzón, siendo muy probable que tomase el sobrenombre Yáñez de Rodrigo Yáñez, un alguacil de Palos que sería su padrino, como era la costumbre del lugar. La tradición en Palos señala su solar en la calle de la Ribera. Desde muy niño aprendió el arte de navegar de su hermano mayor, uno de los más destacados navegantes de la época, y participó desde su adolescencia, que fue tiempo de guerra, en combates y asaltos. Se casó dos veces, la primera con María Teresa Rodríguez, que le dio dos hijas: Ana Rodríguez y Juana González. La segunda, al regreso de su último viaje a Yucatán, en 1509, con Ana Núñez de Trujillo, con la que convivió en Triana hasta su muerte.

Las primeras noticias documentadas sobre Vicente Yáñez son varias denuncias sobre asaltos a naves catalanas y aragonesas que realizó, desde que tuvo sólo 15 años, entre 1477 y 1479, una época de guerra con Portugal, en la que Palos participó activamente y que agravó su habitual escasez de trigo. Sus vecinos se quejaban de pasar hambre, y las órdenes reales a varios lugares de que permitieran el abastecimiento de cereales a Palos fueron desobedecidas. Los Pinzón, asumiendo sus responsabilidades como líderes naturales de la comarca, atacaron carabelas que transportaban fundamentalmente trigo.

Capitán de la carabela La Niña

Réplica de la carabela La Niña en el "Muelle de las Carabelas" de Palos.
Vicente Yáñez fue el primero en aceptar la invitación de enrolamiento de su hermano cuando Martín Alonso decide apoyar la expedición de Cristóbal Colón. Juntos fueron visitando, casa por casa, a sus parientes, amigos y conocidos, animando a embarcarse a los más destacados marinos de la zona. Rechazaron los barcos embargados por Colón, contratando navíos más adecuados, y aportaron de su hacienda medio millón de maravedíes.

Como capitán de la Niña, sus intervenciones fueron fundamentales durante el viaje, animando a proseguir la expedición cuando hasta el propio Colón quería volverse. Sofocó las protestas de los marinos de la nao Santa María, acudiendo al salvamento de éstos cuando la nao naufragó y trayendo al Almirante de regreso a España.

En 1495 preparó dos carabelas, la Vicente Yáñez y la Fraila, para participar en la armada que Alonso de Aguilar, hermano mayor del Gran Capitán, iba a dirigir contra el Norte de África, pero sobrevinieron las guerras de Nápoles y se dirigieron a Italia, desde donde no retornaron hasta 1498, recorriendo de paso las costas de Argel y Túnez.

El descubrimiento del Brasil
Ese mismo año, la Corona decide permitir a particulares que realicen viajes de descubrimiento. Después de capitular en Sevilla con el todopoderoso obispo Fonseca en nombre de los Reyes Católicos, el 19 de noviembre de 1499, salió Yáñez del Puerto de Palos con cuatro pequeñas carabelas, por propia iniciativa y a sus expensas. Le acompañaban gran cantidad de parientes y amigos, entre ellos, como escribano, Garcí Fernández, el famoso físico de Palos que apoyó a Colón cuando nadie lo hacía, sus sobrinos y capitanes Arias Pérez y Diego Hernández Colmenero, hijo primogénito y yerno, respectivamente, de Martín Alonso, su tío Diego Martín Pinzón con su primos Juan, Francisco y Bartolomé, los prestigiosos pilotos Juan Quintero Príncipe, Juan de Umbría, Alonso Núñez y Juan de Jerez, así como los marinos Cristóbal de Vega, García Alonso, Diego de Alfaro, Rodrigo Álvarez, Diego Prieto, Antón Fernández Colmenero, Juan Calvo, Juan de Palencia, Manuel Valdobinos, Pedro Ramírez, García Hernández y, por supuesto, su hermano Francisco Martín Pinzón.

Fue nombrado gobernador:

Conviene a saber: en remuneración de los seruicios e gastos e los daños que se vos recrecieron en el dicho viaje, vos el dicho Bicente Yáñes, quanto nuestra merced e voluntad fuere, seades nuestro Capitán e Governador de las dichas tierras de suso nonbradas, desde la dicha punta de Santa María de la Consolación seguyendo la costa fasta Rostro Fermoso, e de allí toda la costa que se corre al Norueste hasta el dicho río que vos possistes nonbre Santa María de la Mar Dulce, con las yslas questán a la boca del dicho río, que se nonbra Mariatanbalo; el qual dicho oficio e cargo de Capitán e Governador podades vsar e exercer e vsedes e exercedes por vos o por quien vuestro poder oviere, con todas las cosas anexas e concernientes al dicho cargo, segund que lo vsan e lo pueden e deven usar los otros nuestros capitanes e governadores de las semejantes yslas e tierra nuevamente descubiertas.

El relato de este viaje aparece en varias crónicas. De ellas, las Décadas del Nuevo Mundo, escritas en 1501 por el milanés Pedro Mártir de Anglería, son las más cercanas en el tiempo y basadas en informes de testigos presenciales, entre ellos el propio Vicente Yáñez, pero, sobre todo, Diego de Lepe, el capitán palermo que hizo un viaje "gemelo" del de Pinzón, salió de Palos un mes y medio o dos meses después y siguió su rumbo hasta adelantarle en el río Amazonas. También es bastante interesante la versión del Gonzalo Fernández de Oviedo en su Historia general y natural de las Indias, pues "conoció y trató" a Pinzón que le proporcionó muchos de los datos que narra. En cuanto a las respectivas Crónicas del padre Bartolomé de las Casas y Antonio de Herrera, se basan la de fray Bartolomé en Anglería y la de Herrera en el dominico .

En su peculiar y florido lenguaje, Anglería informa de que, pasadas las Canarias y las islas de Cabo Verde, las naves de Vicente Yáñez tomaron rumbo sudoeste hasta perder de vista la Estrella Polar. Por primera vez, los marinos españoles pasaban el ecuador y se adentraban en el Hemisferio Sur. Contingencia grave, porque lógicamente no sabían guiarse por las estrellas del cielo austral.

Oviedo no relata el viaje. En cuanto a Las Casas, sigue sustancialmente a Anglería, aunque con más austeras expresiones, afirmando que "tomado el camino de las Canarias y de allí a las de Cabo Verde, y salido de la de Santiago, que es una dellas, a 13 días de enero de 1500 años, tomaron la vía del Austro y después al Levante, y andadas, según dijeron, 700 leguas, perdieron el Norte y pasaron la línea equinoccial. Pasados della, tuvieron una terribilísima tormenta que pensaron perecer; anduvieron por aquella vía del Oriente o Levante otras 240 leguas". Herrera dice lo mismo, pero hace constar, cuando narra el paso de la línea equinoccial, que Vicente Yáñez fue «el primer súbdito de la Corona de Castilla y de León que la atravesó». Por fin, nos dice Anglería:

(...) el 26 de enero vieron tierra desde lejos, y observando la turbiedad del agua del mar, echaron la sonda y hallaron una profundidad de 16 codos, que vulgarmente llaman brazadas. Acercáronse y desembarcaron y, habiendo permanecido allí dos días, pues no encontraron en ese tiempo hombre alguno por más que vieron huellas suyas en la playa, grabaron en los árboles y rocas próximas al litoral los nombres de los Reyes y los propios, con noticia de su llegada, y se marcharon.

Pedro Mártir de Anglería (Décadas del Nuevo Mundo, 1501)
Nada más. Asombrosa la parquedad de palabras del exuberante Pedro Mártir, sobre todo comparada con la anterior parrafada y con lo que del mismo hecho dice Las Casas cuando afirma que el "26 de enero vieron tierra bien lejos; ésta fue el cabo que agora se llama de Sant Agustín, y los portugueses la Tierra del Brasil: púsole Vicente Yáñez entonces por nombre cabo de Consolación".

El fraile sevillano insertó en su obra dos afirmaciones muy importantes: primero, que el cabo al que llegó Pinzón y bautizó como Consolación era el cabo conocido como San Agustín. Segundo, que Vicente Yáñez tomó posesión de la tierra. Fray Bartolomé sigue el relato del milanés, pero no duda en completarlo con las informaciones y convicciones que ha ido recopilando en el transcurrir de los años. Para él no existía la menor duda: el cabo de Santa María de la Consolación era el de San Agustín, primera tierra descubierta en el Brasil por Vicente Yáñez Pinzón, que tomó posesión de ella. Ante la actitud hostil de los indígenas, deciden izar las velas y seguir navegando hasta que llegaron a:

(...) otro río, pero no con suficiente profundidad para ser recorrido con las carabelas por lo cual enviaron a tierra para reconocerla cuatro esquifes de servicio con hombres armados. Estos vieron sobre una eminencia próxima a la costa una multitud de indígenas, a quienes, enviando delante un soldado de infantería invitaron a tratar. Pareció que ellos intentaban apoderarse y llevarse consigo a nuestro hombre, pues así como éste les había arrojado para atraerlos un cascabel, ellos, desde lejos, hicieron otro tanto con un palito dorado de un codo; y al inclinarse el español para cogerlo, rodeáronlo rápidamente con ánimo de apresarlo; pero nuestro infante, protegiéndose con el escudo y la espada de que estaba armado, se defendió hasta que sus compañeros lo ayudaron con los botes.

El triste resultado de este primer enfrentamiento cruento fueron, según todos los cronistas, ocho españoles muertos y más de una docena de heridos, siendo entre los indígenas bastante más numerosas las bajas. Los cronistas coinciden en la narración, con la matización de Oviedo, quien dice que fue una «pieza de oro labrada» lo que usaron los indios como cebo.

De este episodio deducen algunos autores, aventuradamente, que los indígenas conocían la ambición de oro de los cristianos. En primer lugar, el «palito de oro» que, poco a poco, de cronista en cronista, pasó a ser «pieza de oro labrada» no fue recuperado, por lo que nunca sabremos si de verdad era oro o no. Sin embargo, este hecho, así como una cruz encontrada por la expedición de Diego de Lepe, y que según el profesor Juan Manzano no les hubiera sorprendido tanto, ni Juan de la Cosa la hubiera reseñado en su famoso mapa, si hubieran creído que la habían colocado allí los hombres de Yáñez, son los endebles argumentos con los que este autor pone en duda que el verdadero descubridor del Brasil fuera Pinzón, y atribuya, sin más, dicho mérito a la expedición del portugués Duarte Pacheco en 1498, que nadie sabe exactamente a dónde fue, porque las circunstancias políticas aconsejaron mantenerla en secreto.

Una hipótesis con la que, según el historiador Julio Izquierdo Labrado, no podemos estar de acuerdo por ser demasiado aventurada y gratuita, no sólo porque los argumentos, repetimos, son muy endebles, sino porque el secreto y el descubrimiento no son conceptos que se lleven bien. Descubrir no es sólo llegar, es tomar posesión, grabar nombres, dejar constancia de que se ha llegado, hacer que un escribano levante acta del acontecimiento, saber con mayor o menor exactitud a dónde se ha llegado, medir, cartografiar y, sobre todo, informar a reyes, cosmógrafos, cronistas, marinos, por citar algunos oficios, y público en general, de tal manera que las tierras a las que se ha llegado se incorporen al general conocimiento de la cultura, de la civilización que envía esa expedición. Eso es descubrir. Y eso no sucedió a partir de la llegada, si es que llegó, de Duarte Pacheco a la costa brasileña, sino de Vicente Yáñez Pinzón, único marino que merece el título de descubridor del Brasil. Título que, por cierto, no le escatimaron ni discutieron, como veremos, sus contemporáneos, ni españoles, ni portugueses.

Tampoco nadie le disputó el título de descubridor y primer explorador del río Amazonas, lugar donde tuvo lugar el enfrentamiento relatado, en la boca del Pará, y del que se marcharon entristecidos a causa de los muertos, hasta llegar a lo que creyeron otro río que se encontraba a 40 leguas. En realidad, como ya afirma Oviedo en su crónica, se trataba de la otra orilla, la otra boca del inmenso Amazonas. Asombrados comprueban que el agua dulce se introduce 40 leguas en la mar, y renuevan toda el agua de sus vasijas. Decididos a investigar el secreto de un río tan poderoso, se dirigen hacia él y, según Anglería:

descubrieron que desde unos grandes montes se precipitaban con gran ímpetu ríos de rápidas corrientes. Dicen que dentro de aquel piélago hay numerosas islas feraces por la riqueza de su suelo y llenas de pueblos. Cuentan que los indígenas de esta región son pacíficos y sociables, pero poco útiles para los nuestros, ya que no consiguieron de ellos ningún provecho apetecible, como oro o piedras preciosas; en vista de ello, se llevaron de allí 30 cautivos. Los indígenas llaman a dicha región Mariatambal; empero, la situada al oriente del río se dice Camamoro, y la occidental Paricora. Los indígenas indicaban que en el interior de aquella costa existía cantidad no despreciable de oro.

Oviedo afirma categóricamente que fue Vicente Yáñez Pinzón «el primero cristiano y español que dio noticia deste grand río», al que ya denomina Marañón, nombre que también utiliza Las Casas, aunque afirma no saber quién y por qué lo bautizaron así. Además el dominico añade la sorpresa que les produjo el fenómeno del macareo, «pues estando en el río con el gran ímpetu y fuerza del agua dulce y la de la mar que le resistía, hacían un terrible ruido y levantaba los navíos cuatro estados en alto, donde no padecieron chico peligro».

Entretenidos en esta exploración del Amazonas, fueron sobrepasados por la expedición de Diego de Lepe, que les venía siguiendo desde Palos. Así pues, en el Amazonas concluyeron los descubrimientos, estrictamente hablando, de Pinzón por tierras brasileñas. Desde allí, nos dice Anglería, que siguieron la costa con rumbo «al occidente hacia Paria, en un espacio de 300 leguas, hasta la punta de tierra donde se pierde el polo ártico». Este punto es especialmente interesante y sobre él volveremos más adelante, al tratar sobre la polémica en torno a la situación del cabo de Santa María de la Consolación.

Anglería sigue informando sobre el viaje de Pinzón, su llegada al Marañón (el Orinoco, aunque Las Casas llame así al Amazonas). Desde allí continuaron hasta el golfo de Paria (actual Venezuela), donde precisamente cargaron tres mil libras de palo brasil, uno de los pocos productos que reportaron beneficios en este viaje. Con viento noroeste navegan entre varias islas, muy fértiles pero poco pobladas por la crueldad de los caníbales. Desembarcan en varias de ellas, descubriendo la isla de Mayo, pero los indígenas huyen. Encuentran enormes árboles y, entre ellos, un asombroso animal marsupial.

Habían recorrido ya 600 leguas, y pasado ya por la isla La Española, cuando en el mes de julio sufrieron una terrible tempestad, que hizo naufragar dos de las cuatro carabelas que llevaban en los bajos de Babueca, y se llevó a otra, arrancándola con violencia de sus anclas y haciéndola perderse de vista. Estaban desesperados cuando, afortunadamente, al cesar la tempestad volvió la carabela que creían perdida, tripulada por 18 hombres. Afirma el cronista Pedro Mártir que «Con estas dos naves hicieron rumbo a España. Maltratados por las olas y habiendo perdido no pocos compañeros regresaron al suelo natal de Palos, junto a sus mujeres y a sus hijos, el 30 de septiembre».​

Nombramientos de caballero y gobernador
Artículo principal: Gobernación de Vicente Yáñez Pinzón
Este viaje, que fue el más largo e importante realizado en la época por sus resultados geográficos, fue en cambio un desastre económico.​ Pese a todo, los Reyes se mostraron muy interesados por la posesión de la inmensa costa descubierta por Pinzón, así que trataron de estimularle para que volviera a ella, por lo que el 5 de septiembre de 1501 firmaron con él una capitulación en la que, entre otras cosas, le nombran Capitán y Gobernador de «la dicha punta de Santa María de la Consolación y seguyendo la costa fasta Rostro Fermoso, e de allí toda la costa que se corre al Norueste hasta el dicho río que vos possisteis nonbre Santa María de la Mar Dulce, con las yslas questán a la boca del dicho río, que se nonbra Mariatanbalo». Y además le concedían la sexta parte de todos los productos que se obtuvieran de aquella tierra, siempre que volviera a ella «dentro de un año, que se cuente del día de la fecha desta capitulaçión e asiento».

Indudablemente, los Reyes Católicos demuestran que conceden mucha importancia a los descubrimientos de Pinzón y que confían en su valía para seguir prestándoles servicios. Por eso, para premiarle por lo que había conseguido, al mismo tiempo que lo animaban y ayudaban para seguir sirviéndoles, el viernes 8 de octubre de 1501 fue nombrado caballero por el rey Fernando el Católico en la torre de Comares de la Alhambra, el Palacio Real de Granada.

Todo fue inútil, Vicente Yáñez Pinzón no pudo o no quiso realizar este viaje. Generalmente se suele decir que la falta de recursos del capitán palermo le impidió realizarlo. Seguramente fue así. Sin embargo, Yáñez podía conseguir crédito cuando era necesario, aunque fuera a muy altos intereses. Por tanto, no conviene desechar la posibilidad de que ya en fecha tan temprana dudara, a raíz de los viajes portugueses a esas costas, de la soberanía de los reyes españoles sobre ella en razón del Tratado de Tordesillas y, por consiguiente, de su facultad para otorgarle a él su gobernación.

Juan Manzano y Manzano intenta demostrar que Pinzón volvió a esas tierras por él descubiertas en 1504, en un gran esfuerzo por aclarar la confusa narración de Anglería sobre el último viaje de Vicente Yáñez donde mezcla sus andanzas con Solís por el golfo de México con una vuelta a las tierras halladas en 1500, en un periplo absurdo y sin sentido. ¿Para qué había de volver Pinzón al Brasil? ¿Para verificar que los cálculos de los portugueses eran correctos e informar sobre ellos a los Reyes? Esto es posible, pero la capitulación de 1501 decía que Pinzón fuera a sus expensas, corriendo con unos gastos que su penosa situación económica hacían muy gravosos, y ese esfuerzo ¿para qué? ¿Para comprobar que ni él ni España tenían derechos sobre esta tierra? ¿Navegando con tanto secreto que ninguno de sus contemporáneos se enteró? ¿Arriesgando su vida y la de su tripulación más de lo normal por llevar sólo una carabela? ¿Acaso no había anotado bien los datos en su primer viaje que tuvo que repetirlo, pasar por los mismos sitios de nuevo? Y cuando en 1513 prestó declaración, con tanta exactitud y honradez que delimitó perfectamente entre la costa que había descubierto de la que simplemente había "corrido", ya que admitía que su hallazgo correspondía a su paisano Diego de Lepe, ¿Por qué no se muestra tan concreto sobre su llegada al Cabo de San Agustín, sin la más mínima referencia a que hubiera estado allí en la segunda y no en la primera vez?

Demasiadas preguntas sin respuestas en este supuesto segundo viaje de Pinzón al Brasil, demasiadas interrogantes a partir de un relato confuso y desordenado de Anglería. La verdad es que las andanzas de Vicente Yáñez entre 1502 y 1504 aún no están aclaradas.

Expedición a Centroamérica
Sí quedó constatada su presencia en América durante esos años, probablemente para cumplir con sus obligaciones como Capitán General y Gobernador de Puerto Rico, la isla que había descubierto su hermano Martín Alonso Pinzón durante el segundo viaje de 1493. En cambio, desde la primavera de 1505 lo volvemos a encontrar en España, concretamente en la Junta de Navegantes de Toro, en la que, por una capitulación fechada el 24 de abril se le nombró capitán y corregidor de la isla de San Juan o Puerto Rico. También participó como experto convocado por la Corona en la Junta de Navegantes de Burgos de 1508 para retomar de nuevo el tema de la búsqueda de un paso hacia las islas de las Especias. En su último viaje a las Indias en 1508 el capitán Pinzón junto a Juan Diaz de Solís recorrieron las costas de Paria, Darién y Veragua, actuales de Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala. Al no encontrar el paso buscado, rodean la península de Yucatán y se adentran en el golfo de México hasta los 23,5º de latitud Norte, protagonizando uno de los primeros contactos con la civilización azteca.

Al regreso de ese viaje, Vicente Yáñez se casa por segunda vez y se establece en Triana, testificando en 1513 en los Pleitos colombinos contra el Almirante con su acostumbrada moderación. En 1514 se le ordena acompañar a Pedrarias Dávila al Darién, pero Vicente Yáñez se encuentra enfermo y pide que se le excuse. Era el 14 de marzo de 1514, y éste es el último documento en que se le menciona. Según su amigo, el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, Vicente Yáñez murió este mismo año, probablemente a fines de septiembre, con la misma discreción que vivió, sin que se sepa el lugar donde fue enterrado, seguramente en el cementerio de Triana. Un triste y oscuro final para el más grande de los grandes navegantes de su época.
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19 de abril de 2017

19 de Abril de 1953- fundacion de San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy

Llegada a Jujuy y elección del sitio de la ultima fundación

 La capital jujeña se levantó alrededor de la Plaza y estaba formada por unas pocas manzanas, algo más grande de las actuales.
A pesar de los inconvenientes que tuvo Argañaraz en Salta para continuar con su campaña fundadora, porque el Cabildo y las autoridades del Cabildo de Salta actuaban en contra de tal empresa, el 29 de Marzo de 1593, el escribano Rodrigo Pereira, indio pregonero, expreso en la plaza principal de dicha ciudad, la intención de Argañaraz de fundar una ciudad en Jujuy solicitando además la participación de la vecindad.

Cumplido este acto ritual, inicio la marcha ¿Quienes integraron la marcha? Indios yanaconas que conducían 18 carretas cargadas de matolajes, herramientas, enseres, tiradas por bueyes, además, tropas de vacas, caballos, ovejas, cabras, que en grande numero conducían sus propietarios, después de dos o tres días cruzan los Río Perico y Los Alisos

.El plano de la ciudad



Antiguo plano de la ciudad que data de 1804













Una vez llegado observan el lugar y trazan "el plano de la ciudad" (No se cuenta con el plano de la ciudad de 1593) a fin de poblarla expresan "Este es el asiento, el sitio más cómodo y conveniente para poblar dicha ciudad" Sitio donde está hoy la ciudad de Jujuy.
Sobre una planicie angular, cubierta de césped que formaban los ríos Grande y Xivi Xivi y más hacia la barranca de este río se traza la ciudad. El centro, la plaza, desde ahí, los mojones señaladores de calles, cuadras, y solares.

San Salvador de Jujuy se levantó alrededor de la Plaza y estaba formada por unas pocas manzanas, algo más grande de las actuales, que tenían 120 metros de lado, separadas de 10 metros de anchos, en cada manzana podían asentarse cuatros propietarios, de 60 por 60 metros , que tenían la obligación de cercarlas, según ordenanza de Argañaraz.
El lugar era el adecuado, fértil, rodeado por dos ríos, apropiadas para las estancias y sementeras, viñas, huertas, recreación y con muchas acequias, construir molinos, lo que garantizaba esperanza y porvenir para el progreso de la ciudad. Un lugar era diferente al de las otras fundaciones.

Una vez fundada
Fundada la ciudad, ésta se constituye en el centro del poder civil y jurídico, con influencia extensa a muchas leguas que incorporaba a numerosos pueblos indígenas. El área fue segregada de Salta, delineada; "Por la parte hacia salta por el camino que bien del Perú hasta la quebrada que llaman de Los Alisos, y por el camino antiguo viniendo del valle de Jujuy hasta el Río Perico, y valle de Jujuy, hasta las juntas que llaman del Río Ciancas con el río de Jujuy y por la parte hacia Humahuaca hasta la estancia que llaman de don Diego de Espeluca, cacique de Talina; y por la parte que corre hacia la banda de Tarija cuarenta leguas de tierras, las cuales dichas distancias son y han de ser límites y jurisdicción de Jujuy hasta que el rey, otra cosa provea".

Las disposiciones sobre el uso del agua nos dan a entender que la traza tenía por lo menos cinco calles en sentido longitudinal, es decir, desde el campo de Buena Vista hacia la unión de los ríos; lo que equivale a decir, cuatro series de cuadras.
Sin embargo, la población que llevaba Argañaraz consigo nos hace sospechar que serían escasamente el doble. Se consta en documentos que se repartieron solares y cuadras a más de cuarenta y cinco vecinos. Sin duda, algunos más caracterizados recibieron más de un solar.
La tierra estaba dividida matemáticamente. Cada manzana constaba de 440 pies por cada uno de los cuatro costados; y estaba las cuadras separadas por las calles que, en ambos sentidos, medían 35 pies de ancho. Cada manzana estaba dividida en cuatro colares de 220 pies de frente y otros tantos de fondo para cada uno. El fundador determina con precisión que cada pie es un tercio de vara, a fin de evitar errores en la mensura.

Palabras de Argañaraz
Argañaras dice: "...y cada solar a detener de medida y de frente doscientos y veinte pies, cada pie de tercia de vara y cada cuadra cuatrocientos y cuarenta; y de ancho la calle entre cuadra y cuadra treinta y cinco pies...".
Argañaras, temeroso del abandono de la ciudad dispone que cada propietario por sí o por un representante debía cercar su solar o solares, dentro de los seis primeros meses. No cumplido este requisito quedaban vacos los sitios, libres para poder ser asignados a otros.
De esta suerte, es fácil presumir que al poco tiempo la nueva ciudad de San Salvador de Velasco, se iba configurando como tal.

Ordenanzas de Argañaraz
Fueron las primeras ordenes que organizaban y aseguraban el regular funcionamiento del cabildo jujeño.

1ª) Que todos los miembros con voz y voto se junten a cabildo, como es uso en las demás ciudades, el día primero de enero de cada año, después de haber oído misa en honor del Espíritu Santo, para elegir dos alcaldes y seis regidores. El Justicia Mayor y Teniente de Gobernador debe asistir a este acto, presenciar la elección secreta que se hará ante el Escribano de Cabildo y regular los votos de la elección. Esta debe ser por simple mayoría y en caso de empate el Teniente de Gobernador puede elegir. Los electos tienen asiento, lugar y voto según el orden en que son elegidos, tanto en cabildo como en la iglesia. Los electos que no estuvieren presentes no podrán dar su voto. Más tarde se practicó el juramento de los elegidos presentes en el mismo momento; y los ausentes no podían ejercer su cargo antes de ser recibidos y jurar.

 2ª) Que el 2 de enero de cada año los nuevos cabildantes nombren Procurador General, Mayordomo y Juez y Tenedor de Bienes de Difuntos, debiendo desempeñar estos dos últimos cargos un alcalde y un regidor respectivamente. Además débese nombrar Alguacil Mayor. Todos estos deben presentar juramento, como está dispuesto por las leyes reales, y dar cuenta, con pago, a sus sucesores.

3ª) El cabildo debe reunirse una vez por semana para tratar cosas que convienen a la ciudad. En caso necesario puede reunirse más veces, con asistencia, siempre, del Procurador General.

4ª) Ninguna persona componente del cabildo o ajena a él puede entrar, ni estar en su recinto con armas visibles u ocultas, so pena de perderlas y aplicarlas a las obras públicas de la ciudad. Se exceptúan las personas que por derecho le es permitida la portación de armas.

5ª) Los alcaldes y regidores no pueden ser reelegidos, sino pasado un año de su mandato.

6ª) El estandarte de la ciudad debe ser sacado todos los años el domingo y lunes de resurrección por manos del Alférez Real, el cual debe pasear el pendón acompañado del cabildo y de los moradores de la ciudad. El estandarte será llevado el domingo a vísperas a la iglesia mayor y el lunes a misa acompañado del cabildo.

7ª) Es atribución del cabildo nombrar anualmente el Alférez Real de entre los regidores, el mismo día que el Procurador, esto es, el 2 de enero.

8ª) La fiesta de pascua, aniversario de la fundación, debe celebrarse, además, con corridas de toro y juegos de cañas, como es costumbre en las otras ciudades.

9ª) En caso de ausencia o muerte de alguno de los alcaldes, el cabildo debe elegir un regidor, por simple mayoría para que la sustituya, el cual debe hacer el juramento correspondiente.

El 30 del mismo mes y año Argañaráz creyó oportuno, - siempre anheloso del porvenir brillante de su obra fundamental -, dictar una breve serie de ordenanzas de distinta índole. Allí legislaba sobre privilegios a los primeros pobladores, sobre indios yanaconas y sobre ritualidades del cabildo. Transcribimos este documento: " Ítem ordena y manda que desde el día de la fundación de esta ciudad en seis años adelante ningún vecino poblador no pueda ser preso, ni ejecutada su persona y bienes".

" Ítem ordena y manda que a ningún vecino y poblador y feudatario de esta ciudad aunque sean pasado los seis años, no se les pueda vender casa de su morada y las chacras y bienes, ni heredades, por cuanto el sustento de esta ciudad es y ha de ser de lo que se sembrase y recogiere.

"Ítem ordena y manda a todos los yanaconas que fueren y vinieren a esta ciudad, de cualquier parte que sean, sirvan en ella por seis años y se cuenten desde el día de la fundación de ella. Y ninguna persona sea osada de los sacar de esta ciudad sin orden expresa de su señoría el gobernador Juan Ramírez de Velasco.

"Ítem ordena y manda que, no embargante, que tiene nombrados por exidos un tablón y llano que llaman Buena Vista, y por bajo de esta ciudad hacia la punta del tablón que hace esta dicha ciudad, queda a su elección repartir y dar a los pobladores de esta ciudad y beneméritos por la orden que le pareciere. Y esto lo ordena para el aumento y ampliación de esta ciudad.

"Ítem ordena y manda que todos los días de pascua de resurrección a vísperas, y el segundo día a misa, los dos regidores de primero y segundo voto, sean obligados cuando el estandarte que el Alférez llevase en las manos y entrare en la iglesia, entre ellos delante, cada uno con una borla del dicho estandarte en la mano hasta el altar mayor y asiento del dicho Alférez. Y allí sea obligado el regidor de primer voto de tomarle de las manos el estandarte al dicho Alférez y ponérsele en su lugar; y al tiempo del evangelio se le torne a dar y tomar". El fundador dio, asimismo, una disposición sobre los repartimientos de mercedes, las obras de irrigación y uso del agua y sobre el estandarte real, cuyos contenidos los hemos colocado al reseñar aquellos acontecimientos.

Posteriormente, el 29 de noviembre de 1594, el gobernador del Tucumán, Mercado Peñalosa daba diversas ordenanzas sobre indios, de carácter general.


Las Tres Fundaciones en el Valle de Jujuy


Alegoría de las fundaciones














CIUDAD DE NIEVA, PRIMERA FUNDACIÓN

Ciudad de Nieva es el nombre con el que se conoce a la primera fundación en el valle de Jujuy, que tuvo lugar en el contexto de la llamada Corriente colonizadora del Norte o del Perú,

Los conquistadores españoles querían fundar una ciudad en el Valle de Jujuy, que les era conocido desde las primeras incursiones del grupo de Diego de Almagro en 1535, debido a la importancia estratégica que tenía dicho valle en las comunicaciones entre la región del Plata y del Perú, razón por la cual se realizaron tres fundaciones en el mismo, siendo las dos primeras fallidas y perdurando la última.

Don Juan Pérez de Zurita realizo en 1560 una fundación a la que denominó Ciudad de Nieva, en homenaje al nuevo Virrey del Perú, el Conde de Nieva.

Según la tradición su asentamiento estaba en una meseta que dominaba el valle como un balcón natural entre los ríos Grande y Xibi-Xibi que los españoles llamaron Chico en contraposición con el anterior. En ésta meseta Juan Pérez de Zurita al mando de una expedición de 30 soldados españoles fundo, por mandato del Virrey del Perú, Diego López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva, un poblado. A raíz de problemas jurisdiccionales con el Perú por el control del territorio del Tucumán, desde la gobernación de Chile se envió un nuevo gobernador para que sustituyera a Zurita, Don Gregorio de Castañeda, quien para afianzar su control sobre la región apreso a Pérez de Zurita pero más tarde lo liberó por temor a la reacción del virrey, que había dado la orden de fundación, razón por la cual también respeto el asentamiento y prosiguió con los planes de Zurita quedando efectivamente fundada la ciudad el 20 de agosto de 1561, quedando al mando de los mismos soldados traídos desde el Perú por el gobernador destituido.

El grupo fundador se componía principalmente de vecinos de La Plata (Sucre) que tenían cédulas de repartimiento de tierras y de indios en Casabindo, Humahuaca, Jujuy y Salta. Así los casos de Pedro de Zárate, Juan de Carranza, Martín Monje y Cristóbal Barba. También Juan Rodríguez y Luis de Barrionuevo, quienes fueron designados alcaldes. Juan de Artaza, Cristóbal López, Ávalo Correa y Juan Fernández de San Pedro se desempeñaron como Regidores. Alonso López de Rivadeneira fue Procurador y Mayordomo de la nueva ciudad.

Castañeda se retiró luego de la fundación, la que quedo a cargo del capitán Pedro de Zárate, que figura en los documentos como Teniente de Gobernador y Justicia Mayor de la ciudad. No hay datos precisos de cómo fue el tiempo que siguió al acto fundacional. Aparentemente, Ciudad de Nieva llegó a subsistir hasta promediado el año 1563 en condiciones muy precarias. También en este año un grupo de indígenas atacaron e incendiaron la modesta ranchería en medio del las luchas aborígenes lideradas por Juan Calchaquí, Las construcciones del poblado probablemente eran de materiales precarios como palos, cañas, adobes y techos de torta, que no lograron soportar el ataque. Ante lo difícil de la situación y debido a la falta de apoyo para sostener el poblado de las autoridades españolas debido a las luchas internas, lo que quedo de la fundación fue voluntariamente despoblada. Hay pocos datos acerca de la corta vida de la Ciudad de Nieva y su organización. Las investigaciones se basan principalmente en las hipótesis formuladas por el historiador Miguel Ángel Vergara.

El emplazamiento exacto de la Ciudad de Nieva no es conocido; los habitantes de de San Salvador de Jujuy vinculan al actual barrio homónimo con la primera fundación lo que puede no ser exacto, ya que no hay ninguna prueba documental que lo justifique, tampoco se han encontrado restos reconocibles de esta primera fundación.

Según cuenta una leyenda luego de la destrucción del poblado por los indígenas apareció intacta, entre los restos humeantes de la primitiva capilla, la imagen de una Virgen que era de madera y que habría presidido la Primera Fundación de Jujuy siendo esta conocida como “Nuestra señora de Nieva” (patrona del barrio). Esta imagen seria la que se conserva en la parroquia que lleva su nombre y que fue creada en octubre de 1961 por Monseñor Enrique Mühn, Primer Obispo de Jujuy. Precisamente en el acceso a la parroquia se inauguró en 1971 la Torre Monumento de 14 m de altura en homenaje a la Primera Fundación de Jujuy. Esta fue construida por el Arq. Jaime Hoffman, con once coloridos relieves en arcilla cocida del desaparecido y notable escultor Marcelo Bolívar, secundado por un vecino del barrio el escultor Rosario Gaspar, que rescatan imágenes de historia y de leyenda, desde la llegada de los conquistadores, la construcción del asentamiento, la represalia de los indios y la destrucción e incendio, culminando con la aparición de la virgen.

Esta zona, que a principios del siglo XX albergaba varias quintas y era conocida como los Altos de Quintana, fue adquirida en 1932 por don Juan Scaro quien realizó un amplio loteo reservando espacios para el desarrollo armónico de todas las actividades de una sociedad organizada. Scaro en homenaje a la Primera Fundación de Jujuy y queriendo reconocer así la vigencia de aquél nombre que perduraba a través de los tiempos denomino a este barrio como Ciudad de Nieva el que se convirtió en un barrio característico de la ciudad de San Salvador de Jujuy y en donde quizás estuvo la primera fundación en el Valle de Jujuy. De allí que no deba vincularse el actual barrio homónimo de San Salvador de Jujuy con la primera fundación, ya que no hay ninguna prueba documental que justifique la relación. Por otra parte, no se hallaron vestigios reconocibles, ya que probablemente las construcciones fueron de materiales precarios. Quizás, tengamos que pensar en un poblado de palos, cañas, adobes y techos de torta. Unos años más tarde, una nueva instalación de los españoles en el valle de Jujuy tampoco fue definitiva: la de San Francisco de Álava.

CIUDAD DE SAN FRANCISCO EN LA NUEVA PROVINCIA DE ÁLAVA, SEGUNDA FUNDACIÓN

Esta fundación, catorce años posterior a la destruida Ciudad de Nieva, fue impulsada por Francisco Toledo, Virrey del Perú, en el marco de la llamada Corriente colonizadora del Pacífico o del Perú en contraposición a la Corriente colonizadora del Atlántico, que fue posterior.

En el año 1574, Toledo fue derrotado en la campaña contra los Chiriguanos, en la región de Tarija. Durante esas batallas conoció a Pedro de Zárate, un español establecido en La Plata (Sucre) que aceptó con beneplácito la orden de fundar una ciudad en el Valle de Jujuy. Zárate conocía la zona, pues tenía posesiones en tierras y en indios y había participado de la empresa de Pérez de Zurita. El 4 de abril de 1575, el Virrey firmó la provisión para la fundación y, en octubre, Zárate se encontraba en Jujuy. A los cincuenta hombres que Zárate había reclutado en La Plata y Potosí se sumaron los veinte enviados por Gonzalo de Abreu, gobernador del Tucumán, en apoyo de la empresa.

Algunos de los nombres que figuran en los documentos referidos a la fundación de Álava son: Juan Pedrero de Trejo, Diego de Rubira, Alonso Sánchez Garzón, Blas Ponce, Pedro Sotelo Narváez, Cristóbal Barba, Gaspar Rojas, Diego Muñiz Ramírez, Diego Barba y Mateo Duarte.

La fundación oficial de la ciudad llamada Ciudad de San Francisco en la Nueva Provincia de Álava, en honor al sitio natal de Pedro de Zárate, tuvo lugar el 13 de octubre de 1575.

La jurisdicción que alcanzaba San Francisco de Álava iba desde los límites norte de Esteco y San Miguel de Tucumán hasta el distrito de Chichas, actual sur de Bolivia, con lo que se puede decir que su límite norte coincidía aproximadamente con la frontera actual entre Jujuy y Bolivia. Hacia el este llegaba a los bordes del Chaco y, hacia el oeste, más allá de Casabindo, pasando el límite por las altas cumbres.

Los españoles de Álava abrieron acequias y construyeron viviendas durables. Además, habían comenzado a arar la tierra y a criar animales domésticos. Sin embargo, frailes franciscanos provenientes del Perú, que habían participado de la fundación, querían continuar hacia el sur. Por eso, se destacó un grupo de soldados de Álava para que acompañara a los sacerdotes. Al llegar al Lavayén o Ciancas perdieron todos la vida en un ataque de los nativos. Zárate envió un grupo de hombres a Tucumán para que conviniera con Abreu medidas protectoras para Jujuy. EL vicario de la nueva ciudad encabezó la embajada y las negociaciones, y pronto se dejó convencer de que la compaña contra los calchaquíes era más importante que la protección de Jujuy. Zárate también acordó con este criterio, por lo que partió con sus tropas a reforzar las de Abreu. En Álava, quedaron 22 personas.

El primer ataque serio acaeció a los siete meses y medio de haber sido fundada la ciudad, aparentemente por parte de los Omaguacas. Los documentos señalan que este hecho ocurrió el 25 de mayo de 1576, en ausencia de Zárate. Los españoles se atrincheraron en la ciudad, a la que se menciona como el fuerte. Los nativos rodearon el reducto y mataron con sus lanzas a los que se atrevieron a salir. Dos españoles supervivientes, Cristóbal y Diego Barba, padre e hijo, pudieron testimoniar esos hechos porque, cuando estaban a punto de caer, lograron fugarse hacia el sur con unos siete soldados más.

Los diversos documentos que mencionan la ciudad permiten conjeturar que la ubicación del fuerte era próxima a la zona del barrio Punta Diamante de San Salvador de Jujuy, donde se erige un monumento recordatorio de la empresa de Pedro de Zárate.

CIUDAD DE SAN SALVADOR DE VELAZCO EN EL VALE DE JUJUY, TERCERA FUNDACIÓN

Se llevó a cabo el 19 de Abril de 1593. Relato histórico de los hechos que se sucedieron hace 5 siglos atrás, nacimiento de Jujuy.

Esto se realizó a pesar de las muchas opiniones que se dejaban oír en contra de la fundación de una ciudad en el Valle de Jujuy, la mayor parte de los vecinos, capitanes y soldados de Salta "procuraron estorbar el viaje por el daño y peligro, que creían que corrían Argañaráz y todos lo que lo acompañaban. Todavía se recordaba el fracaso de las dos fundaciones anteriores y también temían que los indígenas, después de destruir la nueva ciudad y a Argañaráz y su gente, se embravecían con el triunfo y atacaran Salta. A pesar de todo esto Argañaráz nunca dudó de que tuviera éxito.

Durante los meses que demoró en reunirse en Salta la gente que iba a marchar a Jujuy, Argañaráz pagó lo que precisaban para alimentarse y cumpliendo desde el principio lo que le había pedido Ramírez de Velazco; también gastó el dinero que le pertenecía para:

a- Comprar 18 carretas y una gran cantidad de mercaderías, sobre todo alimentos que consumió su gente durante el viaje y los meses que siguieron a la fecha de la fundación, hasta que levantaran las primeras cosechas en tierras jujeñas.

b- Pagó los servicios de los soldados que protegieron, primero a la caravana, y después defendieron la nueva ciudad, y también les compró los caballos y las armas que necesitarían para combatir contra los indígenas.

c- Pagar a los españoles que disponían de ellos por los servicios de muchos indios yanaconas que se necesitaban para cargar y conducir las carretas.

La gente que acompañó a Argañaráz para poblar y trabajar en Jujuy fueron algunos blancos y una buena cantidad de indios que los servían y ayudaban; los blancos eran casi todos pobres, y llevaron con ellos lo poco que tenían (vacas, ovejas) con la esperanza de alimentarlos y reproducirlos en los campos que les darían y los bueyes que utilizaron para empujar las carretas durante el viaje y después les sirvieron para arar la tierra.

Una vez que ya estuvo preparado todo, se hizo proclamar en alta voz en la plaza de Salta por un indio pregonero de nombre Rodrigo, cuales eran los objetivos de la expedición; inmediatamente después de pregonar que partían hacia el Valle de Jujuy, comenzó la marcha de la caravana que viajó durante 20 días y llegó en Semana Santa, al lugar que se eligió para levantar el nuevo pueblo. Poco después se eligió el lugar que se destinaría para construir la futura plaza y a un costado de ese sitio se levantó una construcción precaria "con vigas, ramas y barro" para escuchar allí la primera misa.

Como era necesario que alguien escribiera las actas correspondiente a las ceremonias de fundación que estaba por realizarse y después llevara los libros de sesiones del Cabildo que debería funcionar en la nueva ciudad, Argañaráz nombró el 17 de Abril, a pesar de que acababan de llegar y era un sábado de gloria, a Rodrigo Pereira como primer escribano público y oficial.

Como el día 18 de Abril, fue domingo de resurrección, Argañaráz, determinó que fundaría el lunes 19 de Abril de 1593, en horas de la mañana de ese día se concentraron todos, españoles y naturales en la plaza pública presenciar el acto trascendental. En medio de sus compañeros, Argañaráz pronunció un discurso sintetizando las razones de la fundación. El escribano Pereira puso de manifiesto, en el  acta de aquel momento, la esencia del pensamiento de Argañaráz " Que es notorio en esta dicha provincia el ha venido es este dicho Valle de Jujuy y asiento donde está con ella a poblarla y conquistar los naturales que están de guerra rebeldes contra el servicio de su majestad para que su real corona vaya en acrecentamiento de la palabra del santo evangelio y cosas de nuestra santa fe católica y reciban el santo bautismo y cesen los robos,, muertes y daños....."

Por la mañana se reunieron todos los que habían integrado la caravana tanto los futuros vecinos españoles como los indígenas yanaconas y los acompañaban y servían, en donde ahora se encuentra la plaza Belgrano, y ante ellos Francisco de Argañaráz realizó todos los actos y ceremonias correspondientes. Todo era efervescencia, esperanza, espíritu. Mando a abrir un hoyo en el centro de plaza y plantó en él, un palo, que era una picota, símbolo de justicia, Argañaráz, viendo elevado en alto el símbolo de la justicia de su rey, dijo" Hoy, dicho día, en adelante, para siempre jamás, se nombre y llame esta dicha ciudad San Salvador de Velasco, en el valle de Jujuy, Provincias de Tucumán... así se ponga en todos los autos y escrituras que se hicieren... en el dicho hoyo y picota se ejecute justicia públicamente contra los delincuentes y malhechores..." luego mirando al templo, imaginado al futuro pueblo llenaría esta plaza, llamó por su nombre San Salvador, al templo y echando mano a su espada dijo en voz envalentonada "si había alguna persona que contradijesen el dicho asiento y jurisdicción", nadie contestó, terminado el acto mando pregonar a través de un hombre inferior de calidad social, fue el indio Juan Quichú, quien tuvo este alto honor en la fundación de Jujuy. Luego los participantes se dirigieron al templo para asistir a misa en "señal de posesión de la dicha iglesia y sitio de ella" , así queda legalmente fundada la ciudad de San Salvador de Jujuy.

Los Motivos

Los motivos o causas que hicieron conveniente y necesario fundar Jujuy fueron: - La presencia de una ciudad ayudaría a dominar a los aborígenes que vivían cerca de ella. Los españoles querían que esos indígenas se rindieran cuanto antes fuera posible porque les creaban un gran problema; los aborígenes atacaban a casi todas las caravanas y viajeros que se atrevían a transitar por la quebrada o por la puna de Jujuy, y por eso el comercio y las comunicaciones entre Bolivia (Alto Perú), y lo que forma el noroeste argentino eran difíciles y dicha dificultad debía desaparecer de inmediato a fin de consolidar la conquista española.

Aunque no esté escrito en el acta de la fundación, con la creación de esta ciudad se beneficiaron también unos pocos encomenderos, porque la existencia de esta población blanca facilitó el sentimiento de los aborígenes de la zona y muchos de los indígenas que se rindieran pasaran a trabajar gratuitamente para alguno de ellos.

El lugar

El lugar que Argañaráz y la gente que lo acompañaba eligieron para levantar la ciudad es el mismo que en la actualidad ocupa la zona céntrica de San Salvador de Jujuy: en el Valle de Jujuy, entre el Río que llaman Xive Xive (el Río Xivi-Xivi o Chico) y el río que viene de la quebrada. El sitio cumplía con lo que le había recomendado el gobernador Ramírez de Velazco al capitán Francisco de Argañaráz, pues tenía "mucha abundancia de tierra fértiles" y "por estar entre los dichos dos ríos", contaba con toda el agua que podría necesitarse para regar las tierras que se cultivaran.

La fecha

La ciudad de San Salvador de Jujuy se fundó el 19 de Abril de 1593, Francisco de Argañaráz eligió como santo patrono de la ciudad a Jesús como San Salvador. En la elección de Cristo como San Salvador para patrono de la ciudad tuvo mucho que ver el hecho de las ceremonias de fundación se realizaba inmediatamente después de Semana Santa.

La picota o palo de la Justicia

La voluntad y la decisión de castigar los delitos y crímenes que se cometieran estuvieron presentes desde el mismo día que se fundó Jujuy ya que Argañaráz hizo poner en medio del terreno que se destinó para hacer la plaza de la ciudad un "palo por picota" y mandó que nadie se atreviera a sacarla, ya que si alguien lo intentaba lo castigaría con "pena de muerte". El palo de "picota" que se ponía en las plazas de una ciudad colonial como era San Salvador de Jujuy significaba mucho para los hombres blancos que venían a poblar estas tierras; representaban la presencia de la autoridad del mismo Rey en un sitio tan alejado de Europa, y les recordaba que a Jujuy también llegaba la justicia y las leyes de España. Junto a la "picota" se aplicaban muchos de los castigos que fijaban las leyes de aquellos tiempos tales como los azotes; y allí se acostumbraba atar a los reos con un letrero que decía el delito que habían cometido, a fin de avergonzarlos frente a toda la población.

Finalmente, Argañaráz llevó a cabo las ceremonias que entonces se acostumbraban realizar para asegurar el presente y el futuro de una nueva ciudad

Francisco de Argañaraz                                                                                                                                                                              Escudo de la Familia Argañaraz   

Importancia de la Fundación de San Salvador de Jujuy

Jujuy era un lugar estratégico en la comunicación del Perú con el Río de la Plata















Jujuy era un lugar estratégico de conexión y acceso, y el objetivo de las autoridades españolas era tratar de unificar la zona del alto Perú con la zona atlántica, y Jujuy era un punto clave de contacto. No hay que olvidar que ya existía Santiago del Estero fundado por Francisco de Aguirre a mediados del siglo XVl y más tarde la provincia de Salta fundada por Hernando de Lerma, además de ser espacio estratégico de acceso la provincia contaba con un territorio fértil y seguro
Se debe destacar que hubo muchos intentos de fundación, Barco I, II y III,  Ciudad de Nieva, San Francisco dels Nueva Provincia de Álava, los que trataban de crear un punto de comunicación entre el Perú  y Chile en el Pacífico y el Río de la Plata, en el atlántico.

Esta tercera fundación en el Valle de Jujuy,estaba preparada porque tenía una estructura fundacional más fortalecida de la mano de Francisco de Argañarás. El fundador es sus expresiones y palabras, escritas por el escribano Rodrigo Pereyra, que fue traido de Salta para que escriba el acta fundacional,  y que luego fue leída por el pregonero un indio llamado Guanyunga, expresaba que Jujuy era el lugar adecuado, en el que iban a poder progresar y desarrollar una ciudad con el tiempo y que los que están estaban ahí presentes daban el punta pie inicial para el fortalecimiento de esta nueva ciudad.

Es importante destacar que Ramírez de Velazco, gobernador de Tucumán es quien había escuchado de forma verbal que Argañarás tenía muchas ideas e intención de pisar suelo jujeño, por ello lo autoriza y brinda su apoyo incondicional para dicha campaña. Una campaña que era muy difícil de realizar debido a la hostilidad de los indios Omahucas al mando de Viltipoco.

El proceso histórico desde la fundación de Jujuy, logró crear y fortalecer el circuito económico-mercantil del Perú con el Río de la Plata, ya que era el paso obligado. Jujuy siempre fue una provincia pujante para el desarrollo y la producción y sería bueno volver a aquellos tiempo con visión de futuro.

IGLESIA MATRIZ DE JUJUY

Iglesia matriz que atesora la fe de los jujeños













El lugar fue elegido por el padre Juan Fonte, en calidad de capellán de los fundadores deJujuy y quien celebró las primeras misas.

  Iglesia matriz que atesora la fe de los jujeños

El primer edificio es el templo a rendir culto a la divinidad que Argañaraz designó con el nombre de San Salvador.

El lugar fue elegido por el padre Juan Fonte, en calidad de los fundadores de Jujuy.

En acta del 19 de abril, Argañaraz, señala el lugar de la iglesia matriz, edificio moderado, en donde el pueblo escuchó misa.

La construcción de la iglesia se inició con don Alonso de la Plaza, encargado de la parte arquitectónica y de los muebles litúrgicos.

El primer cura y vicario para organizar el estado eclesiástico, registros de bautismo, nacimientos, casamientos, defunciones, adoctrinamiento y enseñanza primaria a los españoles e indígenas, fue el licenciado Pedro de Mendoza, con el título de vicario y cargo de párroco de Jujuy.

Los primeros religiosos que llegaron fueron; Juan Romero, el Superior Lorenzana, Viana, Gaspar Monroy, Juan de Ávila y Juan Toledano. El padre Fonte, que fue el capellán de los fundadores de Jujuy.
Este sacerdote celebró las primeras ceremonias religiosas de Semana Santa. en el ramadón,  donde estaba el solar para la iglesia matriz,

El Cabildo,de Jujuy, primer edificio público

Esta institución se pasó a América en la época colonial, y la vida política y pública giraba diariamente en torno a ella.


El cabildo a fines del S XIX











El 17 de abril Francisco de Argañaráz y Murguía fundó el archivo de la futura ciudad y la apertura del libro del Cabildo.


FRANCISCO DE ARGAÑARÁZ Y MURGUÍA junto con otros españoles llegaron a la zona elegida para erigir la nueva ciudad el viernes 16 de abril de 1593. El día 17 de abril se eligió a Rodrigo Pereyra como escribano público. Argañaráz funda el archivo de la futura ciudad y la apertura del libro del Cabildo.

El día 19 de abril de 1593 Francisco de Argañaraz y Murgía fundó la ciudad de San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy. En el atardecer de la fundación Argañaraz nombró a los integrantes del Cabildo: Pedro de Godoy y Lorenzo de Herrera asumieron el cargo de Alcaldes Ordinarios; Juan de Seguro, Miguel García Valverde, Francisco Falcón y Marco Antonio asumieron como Regidores; Francisco de Benavente asumió como procurador general; Julián Núñez Galván asumió el cargo de Mayordomo. A Juan de Seguro se le concedió por única vez dos cargos como Alguacil y Regidor durante los primeros 6 años del nacimiento de la ciudad. En los primeros tiempos de la fundación los vecinos eran conquistadores, descubridores, pacificadores y pobladores; y de estos se elegía al cabildante.

 Al distribuir los solares y cuadras en presencia del primer cabildo, Argañaráz "proveyó que el dicho cabildo la edificase lo más presto que pudiese, y que en el entre tanto que se edificaba, se pusiese un ramadón donde se pudiese celebrar el culto divino y enterrar a los difuntos.

El Cabildo quedó convertido como cárcel y regimiento de guardia urbana y casa de gobierno provisoria.

Para ser cabildante, primero se debía ser vecino y debían poseer su residencia en los territorios del Cabildo, poseer un capital, saber leer y escribir, y no poseer deuda a la corona y a particulares.


En 1766 por Real Ordenanza de Intendentes se modificó las estructuras de los territorios del Río de la Plata, había nacido la figura del Intendente y de la Intendencia; la política de disminuir el poder de las ciudades que era representado por la figura del cabildo, inició con los intendentes que su objetivo era aumentar el control y la autoridad real: el Intendente era los ojos del rey.

En los albores de la Revolución el Cabildo de Jujuy convocó un Cabildo Abierto y eligió al canónigo Juan Ignacio Gorriti como diputado a la Junta Grande.

El 25 de mayo de 1812 en el Cabildo de Jujuy, el Gral.Manuel Belgrano mostró al pueblo jujeño y al ejército la Bandera Nacional, recién creada.

El 25 de Mayo de 1813, el Cabildo recibe del Gral Belgrano la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil.

Con el tiempo las provincias unidas del Río de la Plata intentaron organizar un estado centralizado y en 1821 el Cabildo inició su declive cuando Bernardino Rivadavia abolió el cabildo de Buenos Aires.


El 18 de noviembre de 1834, en el Cabildo de la ciudad se realizó el Acta de la Autonomía Política con respecto a la provincia de Salta.

El 18 de diciembre de 1837, el gobernador Pablo Alemán, decretó la supresión de la Corporación denominada Cabildo y Regimiento de la ciudad de San Salvador de Jujuy.

El decreto entró en vigor el primero de enero de 1838, las medidas tomadas por Rivadavia en 1821 llegaron a Jujuy 17 años después. El Cabildo el centro de poder de las ciudades en la época colonial había quedado definitivamente abolido del Río de la Plata; ya que Jujuy fue el último en abolirlo. El Cabildo fue reemplazado por las Intendencias Municipales y Comisiones Municipales, quedando el Cabildo convertido en cárcel, regimiento de guardia urbana y casa de gobierno provisoria.



El Cabildo fue la institución política de las ciudades españolas y portuguesas en la edad media y moderna; y que se extendió hasta el primer cuarto del siglo XIX. Esta institución se pasó a América en la época colonial, y la vida política y pública giraba en torno a ella. Pero entrado en el siglo XIX perdió poder y progresivamente fue suprimida y remplazada por los municipios. Jujuy fue la última provincia en suprimir su cabildo en el Río de la Plata.

En la época de la Presidencia de Nicolás Avellaneda sucedieron algunas convulsiones en el interior del país. En el día de navidad de 1877 los opositores del gobierno de Cástulo Aparicio (gobernador de Jujuy) con el apoyo del comandante Napoleón Uriburu, junto con soldados del Regimiento 12 de Caballería atacaron el Cabildo, pero fueron rechazados, por el pueblo y los hombres leales al gobierno provincial.



4 de junio de 2015

Libros de Historia de Jujuy para compartir

Mediante nuestra biblioteca virtual es posible compartir libros, textos y todo tipo de datos referidos a la historia, especialmente de Jujuy .

Uno de los objetivos del Colegio de Profesores de Historia de Jujuy es el de hacer conocer y difundir la Historia Jujeña, lamentablemente y pese a la reedición de algunos libros, es muy difícil acceder a publicaciones y artículos sobre nuestra historia. Es por eso que decidimos poner a disposición de quienes lo deseen esta bibliografía sobre la historia de Jujuy esperando que pueda ser útil a docentes, estudiantes y público en general.

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