24 de agosto de 2014

Origenes de las Marchas Evocativas del Éxodo - Recreación historica en Jujuy



La Iniciadora de las Marchas evocativas fue la Federación Gaucha Jujeña fundada el 25 de Mayo de 1945; en 1981, la Comisión Directiva de la Federación Gaucha Jujeña cambió de denominación por la de Asociación Gaucha "Éxodo Jujeño", entidad comprometida con la defensa de la historia y nuestras tradiciones.
En  1955 uno de los socios fundadores don Enrique Walter López Salgado “Chichi” recibió la sugerencia de su madre,  doña Emerita Salgado, de realizar una  marcha evocativa en homenaje al Éxodo Jujeño. Junto a otros socios  como don Mario "Mataco" César Iturbe, don Abel "Chiquito" Aguiar  y don Misael Soria, se realizaron reuniones,, invitaciones y gestiones para llevar a cabo esta idea.   El 22 de Agosto de 1955, en las playas de Río Chico, o Xibi- Xibi se dramatizó la quema de la ciudad arrasada y el canchón de Vialidad de la Provincia de Jujuy, fue el sitio elegido para iniciar la marcha. Allí se congregaron, en su mayoría, los socios de la Federación Gaucha Jujeña, sus familiares y amigos.  Mujeres y hombres de todas las edades, vestidos con atuendos de época, iniciaron el éxodo en carretas tiradas por bueyes, en caballos y a pie; llevando hatos, enseres y animales. Durante la presidencia de "Mataco" Iturbe en 1957, se realizó una reunión con miembros de la comisión directiva en la Municipalidad, convocada por el entonces intendente Horacio Calvó con la finalidad de obtener apoyo oficial para la realización.
Se logró conseguir todos los elementos con la colaboración de otras agrupaciones gauchas, como la de San Antonio, y con el  apoyo de los miembros de la comisión directiva y de los asociados. 
Monseñor Germán Mallagray asesoró sobre aspectos históricos y  monseñor José Gottau prestó los hábitos para representar al canónigo Gorriti. Autoridades de la Guarnición Militar de Jujuy y de la Policía de la provincia facilitaron los enseres y elementos para la representación de las tropas. La familia Agostini y otros asociados como la Familia Burgos Carenzo, Javier Cazón y Julio Carlos Burgos pusieron a disposición carruajes, bueyes, mulas y caballos. Don Arturo Burgos llevo en una carreta a la Virgen que luego acompañaría a todas las marchas. Algunos carros  fueron transformados en carretas en las márgenes del Xibi-Xibi, allí se mojaron  los cueros y las cañas, que habían sido provistas por La Mendieta.  Los dueños, de los bueyes pusieron como condición para prestar los mismos que  fueran manejados por sus boyeros. Como anécdota  se puede mencionar que un grupo de asociados consiguieron convencer  a un grupo de burreros que llegaban del Norte con sal y pellones de ovejas y llama para permutarlos por harina y maíz, que acampaban en  las playas del río Grande, que se uniesen a la marcha.
Se incorporó a la evocación, una réplica de la Bandera de Nuestra Libertad Civil- que aún conserva la institución- cuya confección fue realizada por la señorita Garniers, profesora de pintura, que fue colocada en la carreta Insignia. La marcha se realizó bajo una total oscuridad, llevando como única iluminación en las carretas faroles con velas
El 22 de agosto de 1957, desde los terrenos ubicados sobre avenida España y acceso a Ciudad de Nieva, partió la caravana bajando por España, Alvear hasta Senador Perez y luego por San Martín, pasando frente a la Intendencia Municipal, en donde el intendente s ofreció un brindis. Posteriormente continuaron su recorrido hasta Casa de Gobierno, donde depositaron una ofrenda floral en el Salón de la Bandera y luego prosiguieron la marcha hasta completar dos vueltas a la plaza, para desconcentrarse luego en el canchón de la Policía.
Durante la marcha por la plaza las campanas de la Catedral repicaban, accionadas por el sacristán  Marcial.
Este evento quedó registrado para la posteridad por alguna que otra cámara fotográfica.  En la actualidad se cuenta con el apoyo de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy para su organización y de toda  la comunidad.


Fotos Gentileza de la Prof. Nora Burgos






23 de julio de 2014

Manuel Belgrano y la reorganización del Ejército de Norte

Jujuy cuartel general  del  Ejército de Norte
Desde Jujuy, Manuel Belgrano envió una carta al Triunvirato explicando brevemente la situación en la que se encontraba la región, esperanzado en que el retroceso de parte del ejército realista hacia Cochabamba le diera tiempo de organizar sus fuerzas, para seguir hasta Humahuaca y de allí a Suipacha; esperaba sacar provecho del hecho de que el enemigo se concentraba en Cochabamba.
 En Jujuy, la tarea de Belgrano se centró en el adiestramiento, equipamiento y engrosamiento del ejército. Para ello comenzó con el reclutamiento de soldados, a través del enrolamiento de hombres jóvenes de la ciudad y el campo, indígenas, mestizos y criollos, se solicitaban hombres entre 16 y 35 años,  preferentemente solteros. En el campo, se comenzaron a organizar las primeras milicias de gauchos, que conocían perfectamente el campo y la geografía local. En la Quebrada se  incorporó, en poco tiempo, más de 160 reclutas efectivos al ejército revolucionario, los que se encontraban recibiendo las instrucciones militares al momento del Éxodo.
El proceso de reclutamiento en territorio jujeño, si bien aumentó mucho el número de las tropas, la mayoría estaban en proceso de aprendizaje de los mínimos rudimentos militares, tampoco tenían armas suficientes para todos y la mayoría no sabían usarlas, El número de bocas para alimentar aumentaba en igual proporción que la carestía de alimentos y la falta de brazos para levantar las cosechas. A mediados de 1810, en la campaña de Jujuy recién se estaba recuperando la producción agrícola desbastada por las sequías de los años precedentes. La militarización de la población campesina y el consecuente abandono de las tareas de campo, contribuyó a intensificar la escasez de bienes de consumo; la situación de insuficiencia de alimentos se incrementó con las exigencias de víveres por el ejército. Las requisas y “adquisiciones” del ejército revolucionario, en teoría, debían pagarse a sus propietarios; para ello, se implementó un sistema de “recibos” que los oficiales del ejército debían dejar a los dueños de los bienes confiscados y que el gobierno central se encargaría de efectivizar. El cabildo de Jujuy, agobiado por la falta de alimentos y las solicitudes de empréstitos a la población se quejaba contantemente al Triunvirato.

LA MAESTRANZA
Estando el ejército en Jujuy, se incorporó el barón Eduardo de Holemberg -llegado de Buenos Aires-, a quien el general Belgrano encargó la organización de la maestranza y todo lo relacionado con la artillería del ejército; fue así que creó una fundición de armas de guerra, donde se fabricaron gran cantidad de obuses e incluso intentó fundir cañones, parece que con poca suerte. Las piezas de artillería más importantes llegaban desde Buenos Aires, fabricadas en el Parque de Artillería. En Córdoba había una fábrica de pólvora y en Tucumán se construían las cureñas para cañones, carretas, monturas, portafusiles y otros elementos necesarios para la guerra. Las cartucheras tucumanas fueron rápidamente reemplazadas por las fabricadas en la maestranza de Jujuy, debido a no se ajustaban a las armas que poseía el ejército (fusiles y carabinas). Se levantaron cuatro hornos de fundición, donde trabajaban maestros fundidores. La maestranza  concentraba gran cantidad de mano de obra, tanto especializada (artesanos) como no calificada y en su seno se producía una diversidad de bienes destinados al equipamiento de las tropas. La fabricación y reparación de armamento de guerra, tales como cuchillos, lanzas, sables, bayonetas, picos, palas, cañones, estaba dirigido por artesanos expertos, maestros armeros, herreros, plateros, talabarteros y hasta  carpinteros, trabajadores altamente calificados, muchos de ellos forasteros, que a su vez estaban organizados jerárquicamente en maestros mayores y maestros subalternos, mientras que la mano de obra no calificada se encargaba de los pasos productivos más rudimentarios.
Mientras que los herreros, armeros y fundidores, se abocaron a la producción y reparación de armas y  herraduras Belgrano también había arbitrado lo necesario para la fabricación de pólvora en Jujuy. El trabajo de sastres y costureras tuvo gran demanda durante la guerra, en la elaboración de uniformes para las tropas. El trabajo del sastre gozaba de mayor consideración y a ellos se les encargaba la confección de uniformes
para los oficiales de alto rango, que se pagaba según la calidad del artesano y del paño empleado. En general, el trabajo de las mujeres costureras estaba dirigido a la fabricación de las prendas de los soldados (camisas, pantalones) y sus remuneraciones estaban en relación a la cantidad de las ropas confeccionadas, no a su calidad. Los sombrereros también gozaban de gran requerimiento, así como los zapateros que
manufacturaban las botas. Una de las carestías era la falta de una vestimenta adecuada, sin ninguna divisa militar. 
En el ejército revolucionario la mayoría de los soldados vestían “a lo paisano” aún los oficiales, de allí la importancia que se le diera a la confección de uniformes con buenos paños y, especialmente de calzado apto para el suelo montañoso y bosques con espinos. 
La maestranza fue una experiencia surgida de las necesidades de la guerra, que duró mientras ésta estuvo vigente. El conglomerado de gente que trabajaba en su seno comprendía a todos los sectores étnicos: esclavos y libertos pertenecientes a las castas, distribuidas entre negros, pardos, morenos y mulatos; indígenas, mestizos y españoles.
Además de la manufactura y reparación de armas y uniformes, en la maestranza se fabricaban y reparaban monturas, caronas, aparejos, estribos, riendas, guardamontes y todo lo necesario para cabalgar, labores en las que se empleaban a talabarteros. La “fabrica” organizada en la ciudad de Jujuy partió con el Éxodo y se reorganizó, en Tucumán y luego de la batalla de Salta regresó a Jujuy.





Textos extraídos y sintetizados del libro “El Éxodo 1812 Jujuy” Ed. Gobierno de la Provincia de Jujuy. Agosto 2012

25 de octubre de 2012

29 de Mayo - Día del Ejército Argentino

El 29 de mayo de 1810 la Primera Junta de Gobierno Patrio dispuso mediante proclama que los batallones existentes se elevaran a regimientos, a la vez que anunciaba la reorganización de la caballería y artillería volante.




Cole Profesores Historia Jujuy

Foto de Archivo General de la Nación.

29 de septiembre de 2012

17 de Septiembre de 1898.
Muere Manuela Rosas de Terrero..."Manuelita"



Manuelita falleció en la capital británica el 17 de setiembre de 1898. El óleo de Prilidiano Pueyrredón que la retrata de cuerpo entero fue pintado en la segunda mitad

de 1851, y le fue obsequiado por un grupo de ciudadanos federales que la agasajaron con un baile. Para aceptar dicho retrato Manuelita consultó a su padre, y éste designó una comisión compuesta por Juan N. Terrero, Gervasio Ortiz de Rosas y Luis Dorrego para que dictaminara si debía acceder a ser retratada y al obsequio correspondiente. La comisión dio un veredicto afirmativo.

Los párrafos que se transcriben pertenecen a una carta que dirigió a doña Josefa, Condesa de Poblaciones, el 13 de mayo de 1876.

"Mi Tatita D. Juan Manuel de Rosas. Bisnieto del Conde de Poblaciones (nunca se firma Ortiz de Roxas) como mi abuelito D. León Ortiz de Rosas y sus otros dos hijos que fue una numerosa familia. Hoy, sólo quedan de ella mi Padre que es el mayor, la hermana que lo sigue y la menor Da. Agustina. Mi Tío D. Prudencio, fue el que murió en Sevilla y padre de mi Primo León Ortiz de Rozas a quien Vd. menciona en su carta haber conocido y que murió también años hacen en Buenos Ayres durante la peste del cólera...

...Tatita, reside cerca de Southampton en una chacra y privado de su fortuna por la confiscación de sus bienes en que fueron envueltos los míos que administraba, se ve reducido á llenar las más premiosas necesidades con el auxilio de sus antiguos amigos...

..Vd. está equivocada al darle el título de "Dictador" que nunca tubo ni aún habiéndole sido ofrecido lo habría aceptado. Gobernó por años el País bajo el Título de "Gobernador de la Provincia de Buenos Ayres y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina" cuyos derechos defendió contra las grandes Potencias de la Europa que tan injustamente nos atacaban. Luego, y después de salir airoso de esas cuestiones, tan celebres e históricas, vinieron otra vez las riñas civiles y por ello se vio obligado á salir del País, donde quedó cuanto poseíamos siendo una inmensa fortuna...

...Yo me casé en este País con mi compatriota Máximo Terrero, hijo de un antiguo y fiel amigo de mi Padre desde la niñez y de este matrimonio tenemos dos hijos varones á cuya educación hemos destinado nuestra vida sin otra distracción ni entretenimiento alguno como que nuestros medíos no lo permiten. El mayor se llama Manuel Máximo y el segundo Rodrigo Thomas. Su educación, se completa con la distinción que corresponde á las familias de que descienden y es esta la única aspiración de sus Padres y abuelo. Vd. debe conocerá la familia del Brigadier Don Antonio Terrero en Madrid, el Conde de Poblaciones habiendo sido uno de sus discípulos en la escuela Militar según una guía que tengo entre mis libros".




Jorge Pautasso

22 de septiembre de 2012



Batalla de Tucumán.
Pormenores del combate...



  En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día de la batalla, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión. En esos mismos momentos, Tristán ordenó la marcha hacia la ciudad. Algunas fuentes indican que, en lugar de tomar el camino directo, rodeó la plaza desde el sur, intentando prevenir una posible huida de los patriotas en dirección a Santiago del Estero. Otras afirman que en el paraje de Los Pocitos se encontró repentinamente con los campos incendiados por orden del teniente de Dragones La Madrid, natural de la zona, que contaba con la velocidad del fuego avivado por el viento del sur para desordenar la columna española. En todo caso, utilizó el viejo camino real del Perú para poner frente a la ciudad a una legua de ésta, en el paraje del Manantial.

  Mientras tanto, y aprovechando la confusión provocada por el fuego, Belgrano —que había dispuesto al alba sus tropas al norte de la ciudad— había cambiado su frente hacia el oeste, contando con una visión clara de las maniobras de Tristán, y plantó cara a éste en un terreno escabroso y desparejo, llamado el campo de las Carreras. La rápida embestida sobre el flanco de Tristán apenas dio tiempo a éste de reorganizar su frente y ordenar montar la artillería.

  Belgrano había dispuesto la caballería en dos alas: la derecha, al mando de Balcarce, era más numerosa —contaba con la tropa gaucha recién reclutada— que la izquierda, al mando del coronel Eustoquio Díaz Vélez.

  La infantería estaba dividida en tres columnas, comandadas por el coronel José Superí la izquierda, el capitán Ignacio Warnes la central y el capitán Carlos Forest la derecha, junto a la cual una sección de Dragones apoyaba la caballería. Una cuarta columna de reserva estaba al mando del teniente coronel Manuel Dorrego; el barón Eduardo Kaunitz de Holmberg comandaba la artillería, ubicada entre las columnas de a pie —demasiado dividida entre las mismas para ser efectiva— siendo su ayudante de campo José María Paz.







Jorge Pautasso.

17 de septiembre de 2012


DÍA DEL PROFESOR

17 DE SEPTIEMBRE DE 1894 MUERE JOSE MANUEL ESTRADA.

Su acción y su pensamiento lo erigieron en el arquetipo del dirigente católico argentino. Concibió a la educación como un instrumento para transmitir los deberes y derechos de los ciudadanos.
José Manuel Estrada (1842-1894) fue historiador, profesor en colegios secundarios y en la universidad porteña y escritor. No obstante su recuerdo sobrevive como un orador elocuente. Desde muy joven inició una prédica a favor de la libertad y la democracia a través de publicaciones periodísticas. La historia fue para Estrada una gran pasión y extrajo de ella enseñanzas morales y republicanas. En 1873 fue nombrado profesor de Historia e Instrucción Cívica en el Colegio Nacional de Buenos Aires, siendo la primera vez que se dictó esta materia en el país. El decreto que estableció esta cátedra disponía como texto de la asignatura la exposición de la constitución de los Estados Unidos, Estrada al inaugurar la cátedra trazó un programa adecuado tomando como base la Constitución Nacional y se ocupó de la organización política requerida por nuestra Carta Magna, de los deberes y derechos que este código fundamental prescribe y garantiza a los ciudadanos argentinos. En 1876, pese a que carecía de título universitario fue designado profesor de Derecho Constitucional, ya que fue uno de los precursores de la historiografía argentina cuando esta todavía no asumía contornos científicos, y dictó cursos que sus contemporáneos consideraron notables. En su militancia política, encabezó la oposición de los grupos católicos a la política liberal de Julio A. Roca lo que determinó su destitución de la cátedra universitaria. La juventud estudiantil que protestó indignada por la destitución llegó en manifestación hasta la casa del maestro, quién dijo frases recordadas en la posteridad como "…de las astillas de las cátedras destrozadas por el despotismo, haremos tribunas para enseñar la justicia y predicar la libertad".
Este educador nato se desempeñó como Jefe de Departamento de Escuelas de Buenos Aires. Para Estrada la función de la educación consiste en el arte de adaptar al niño y al adolescente a la sociedad en la cual debe vivir. "La educación discretamente organizada y copiosamente distribuida es el único medio de modelar en la República Argentina la personalidad del ciudadano y de adaptar los elementos sociales, tomados en su capacidad colectiva, al tipo de instituciones libres cuyo resorte es la aptitud universal para el gobierno propio". Si bien Estrada fue el defensor por antonomasia de la educación religiosa en escuelas y colegios, y postuló la libertad de enseñanza, no quiso universidades en manos privadas. Al discutir sobre dicha libertad en la Convención Constituyente de la provincia de Buenos Aires, en 1871, apoyó el artículo 38 del proyecto de Ley de Educación, que contenía una declaración a favor de la libertad de enseñar y aprender, "que no podrá ser coartada por medidas preventivas". Al llegar el momento de referirse a las universidades, Estrada afirma que no puede haberlas particulares, pues las considera "compañías de comercio" de propiedad de individuos o sociedades colectivas cuyo fin es el lucro. Y las presupone un privilegio de las clases adineradas.
Su apariencia austera impidió conocer la bonanza económica de Estrada, con bienes provenientes de la fortuna de su bisabuelo, el virrey Santiago de Liniers. Desempeñándose como ministro argentino en el Paraguay, murió a los 52 años.









     Dionicia Ines Aparicio 


CARTA DE SAN MARTIN A GUIDO...AMIGO Y CONFIDENTE...

(Fragmento)

"París, Febrero de 1824...

...No hay una sola vez que escriba sobre nuestro país que no sufra una irritación. Dejemos este asunto y concluyo diciendo que el hombre que establ
ezca el orden en nuestra patria, sean cuales sean los medios que para ello emplee, es el solo que merecerá el noble título de su libertador. 

...Mi salud sigue bastante bien: aunque de tiempo en tiempo sufro algunos ataques de nervios, que espero desaparecerán este año a beneficio de los baños de mar que tomaré el próximo verano.
 

...Como siempre su invariable amigo"
 

José de San Martín

(Mis recuerdos a los amigos Pintos, Viamonte, López y los Luzuriaga).
 

Guido falleció en su quinta de Alsina y Cevallos, el 14 de setiembre de 1866. Fue un militar de estirpe sanmartiniana, abnegado, arquetipo de un país libre y pujante. Como San Martín, nunca desenvainó la espada para derramar sangre de sus hermanos.

En el centenario de su fallecimiento, sus resto fueron trasladados al Mausoleo del general San Martín, en la Catedral de la Ciudad de Buenos Aires.

En la imagen, la urna que guarda sus restos.



Cole Profesores Historia Jujuy 
foto de Granaderos Bicentenario.